La transparencia de Espadas: un ejemplo práctico

En el Pleno del mes de enero, a través de una moción conjunta con Participa Sevilla y gracias al trabajo de la sección sindical de la CGT, denunciamos la privatización encubierta del Servicio de Empleo que suponía la contratación de asistencias técnicas externas.

Pero esto es el día a día de este Ayuntamiento y es que, con la excusa de la falta de personal, se está produciendo una avalancha en determinados servicios de contrataciones de asistencias técnicas externas. Éstas además se hacen con plazos extremadamente cortos, y con pliegos que para los mismos importes no tienen coordinación ninguna en cuanto a requisitos y solvencias, entre unos servicios y otros. Un ejemplo concreto lo vemos en el Área de Economía, que ha ofertado 6 pliegos para 6 estudios diferentes, en menos de 1,5 meses y con 7 días de plazo para presentar ofertas en fechas que incluso suponían hasta 4 días festivos.

Más allá de esta moción y la denuncia de la privatización del día a día de la administración pública, presentamos varios escritos a la Comisión de Ruegos, Preguntas e Interpelaciones (uno de los mecanismos que tenemos desde la oposición para obtener información del gobierno) para conocer los resultados de diversas asistencias técnicas que se habían adjudicado ya hace unos meses.

Solicitábamos copia del trabajo resultante de esos estudios, es decir, queríamos conocer las conclusiones de esas adjudicaciones. En concreto, cinco estudios (diagnósticos, consultorias, concursos de ideas…)  valorados en más de 83.000 euros con los siguientes títulos:

  • Diagnóstico de la situación de la cultura preventiva en las empresas y entidades de economía social de la ciudad de Sevilla, adjudicado por 16.200 euros.
  • Consultoría para puesta en funcionamiento de un Observatorio de Innovación Social, cláusulas sociales en la contratación pública y compras públicas éticas e innovadoras, adjudicado por 17.204’51 euros.
  • Estudio de viabilidad y realización de un Foro de carácter periódico, sobre Economía e Innovación Social y celebración de la primera edición en la ciudad de Sevilla, adjudicado por 18.089’50 euros.
  • Estudio de viabilidad sobre propuesta de implementación de una «moneda social pública de carácter local» en el Distrito Cerro Amate, adjudicado por 17.953’98 euros.
  • Estudio de concurso de ideas de creación de aplicación web y móviles sobre cultura preventiva de las PYMES, trabajadores autónomos y la ciudadanía de Sevilla, adjudicado por 14.271’50 euros.

Con esta práctica, no tenemos en marcha ni la moneda social, ni el observatorio, ni la aplicación web… lo que si tenemos es un precioso dinero público gastado en estudios y consultorías.

La sorpresa llega con la respuesta del Área de Bienestar Social y Empleo (que se puede leer aquí), firmada por el propio delegado Juan Manuel Flores (¿habrá leído la respuesta antes de firmarla?) en la que se nos deniega dicha información aludiendo a dos cuestiones.

En primer lugar, que la información que pedimos «no es de acceso directo» y que por tanto hay que solicitarla… ¿Es que acaso con los escritos presentados ante la Comisión no estábamos solicitando la información?

Y en segundo lugar, que no ofrecemos «razones concretas y específicas que justifiquen el acceso a esa documentación» en relación a las funciones que tenemos como concejales… ¿Es que acaso conocer en qué se ha gastado el dinero público no es una razón concreta y una función de un concejal?

Por último, se nos dice que tenemos que volver a solicitar la información (pidiendo autorización al Alcalde), expresando las razones concretas que justifican nuestra curiosidad, y se nos dará cita para ver los trabajos…. pero que nos vayamos olvidando de tener copias de los mismos.

Extracto de la respuesta del Ayuntamiento (Se puede descargar completa aquí)

Tras esto, ¿quién se atrevería a decir que acabamos de aprobar una Ordenanza de Transparencia y Acceso a la Información en el Ayuntamiento de Sevilla?

La verdad es que el Gobierno Municipal fácil no lo está poniendo. Pero bueno… hemos hecho, de nuevo, otro escrito solicitando el acceso a esa información y a ver si esta vez tenemos un poco más de éxito (la carta enviada al Alcalde se puede leer aquí).

Aún así me parecía interesante hacer público este ejemplo práctico en el blog… sobre todo teniendo en cuenta que dos de los estudios que hemos solicitado han sido adjudicados a la Fundación Escuela Andaluza de Economía, hecho que recientemente apareció en los medios de comunicación como algo «poco ético».

¿Tendrá algo que ver la falta de transparencia con eso? Si no es así… ¡maldita coincidencia!

¿Qué está pasando con los presupuestos municipales?

En esta entrada del blog podría hablar de cómo Espadas está saltándose a la torera el marco político firmado con IU gracias al cual es alcalde o del sistemático incumplimiento de las enmiendas de IU gracias a las cuales hubo presupuesto en 2016, podría también hablar de la extraña actitud del PP en la votación de las enmiendas, del claro pasteleo entre Ciudadanos y PSOE para llegar a un acuerdo o del afán de Millán buscando una foto de pacto… pero no voy hablar de nada de eso, voy a intentar ser lo más objetivo posible y limitarme a la realidad de los hechos.

La cuestión es que se han sucedido diversas reuniones de la Comisión de Hacienda para tratar los presupuestos municipales y, entre lo que dice cada grupo y lo que sale en la prensa, la mayoría de la gente tiene un cacao mental considerable… y con toda la razón. Esto se hubiese solventado, en parte, si dichas reuniones de la Comisión de Hacienda hubiesen sido públicas y retransmitidas (como en su momento solicitó Participa Sevilla), lo que hubiera supuesto un avance considerable en cuanto a transparencia se refiere.

Por eso mismo, con este artículo quiero (desde mi modesta posición) dar un poco de luz al tema. Comencemos…

En la primera sesión de la Comisión de Hacienda se votaron las diferentes enmiendas: las transaccionales del gobierno, las transaccionales entre Participa e IU, las del Partido Popular, la de Cs (sólo una enmienda, el resto las entendieron recogidas en las transaccionales del gobierno) y el resto de Participa e Izquierda Unida. Tras ese día, ya teníamos un proyecto de presupuesto con diversas altas y bajas aprobadas… a la espera de terminar de cuadrar las cuentas (para que la cantidad de altas coincidiera con la cantidad de bajas).

Para ese encuadre, se celebra la segunda sesión de la Comisión (en el día de ayer). Se nos convoca a dicha reunión sin ningún tipo de información previa y el equipo de gobierno nos presenta una propuesta cerrada basada en su proyecto inicial más algunas de las enmiendas que se aprobaron en la primera sesión (las que el PSOE ha elegido). Con ese documento dado sobre la marcha, se nos plantea la votación en conjunto. Es decir, que votemos in situ el presupuesto para 2017… evidentemente, no se acepta votar en ese momento y se pide que se convoque una tercera Comisión de Hacienda.

¿Qué ha cambiado desde la primera reunión de la Comisión? Pues que el PSOE (con 11 concejales de 31) ha descartado, a su antojo, diferentes enmiendas que habían sido aprobadas por el conjunto de los grupos. Parece que el equipo de gobierno no es consciente a estas alturas que está en minoría y que ellos solos no pueden aceptar o dejar de aceptar enmiendas… sólo deberían de asumir lo que la mayoría del Pleno decida, pero no es así.

En el caso de Izquierda Unida, si en la primera sesión salieron aprobadas alrededor del 75% de nuestras enmiendas…. tras la «censura» del PSOE, se ha quedado en un 45%.

Este gráfico resume el proceso desde el inicio (Presupuesto original) hasta hoy (Presupuesto con las enmiendas que el PSOE acepta)

A esto hay que sumar los cambios constantes de metodología: primero se nos pide que hagamos la propuesta de enmiendas en conjunto (es decir, por un lados todas las altas que proponemos y, por otro, todas las bajas) y, justo el día antes de celebrar la primera reunión, se nos dice que había que vincular cada alta con su baja…

¿Por qué el PSOE hace lo que ha hecho? Pues, según ellos, muchas de las bajas propuestas no se podían introducir (por problemas con Intervención) para no descuadrar el presupuesto ya que, al final, teníamos un proyecto con más altas que bajas (y el dinero, evidentemente, es finito).

Hasta ahí estamos todos de acuerdo, pero… ¿por qué no se busca el dinero que hace falta (para dar cumplimiento a lo que la mayoría del Pleno ha decidido) en otra parte? Pues porque el PSOE no ha querido. Desde el principio venimos diciendo que el gobierno debe poner todas las cartas sobre la mesa y no lo está haciendo, simplemente pone sobre la mesa un límite de hasta donde están dispuestos a llegar (hay que recordar que tienen 11 concejales de 31).

Insistimos (porque esto tiene que quedar claro): el PSOE no puede aceptar o dejar de aceptar enmiendas, es el Pleno (representado en la Comisión de Hacienda) el que vota y decide qué pasa el filtro. Este complejísimo sistema le podemos poner el nombre de DEMOCRACIA.

¿Es verdad que el PP está boicoteando los presupuestos? Pues, como dije al principio, quiero ser lo más objetivo que pueda… así que no puedo afirmarlo con rotundidad. Evidentemente Izquierda Unida no es responsable de lo que haya votado el PP, pero es verdad que la mayoría de nuestras enmiendas han salido adelante por la abstención o por el voto a favor del PP. Lo mismo pasa con las enmiendas de Participa, ya que el tandem PSOE-Cs votaba sistemáticamente en contra de nuestras enmiendas (salvo alguna muy aislada).

¿La Comisión puede bloquear los presupuestos? Esto es una falacia como la Giralda de grande. Ayer, el alcalde llamaba a las fuerzas políticas a «abstenerse si no comparten el presupuesto, pero permitir que siga la tramitación, porque el bloqueo es una irresponsabilidad». Eso del «bloqueo» y la «irresponsabilidad» queda muy bien para el discurso, ya que el orador se sitúa en el «diálogo» y la «responsabilidad», pero… ¿para qué vale abstenerse en la Comisión, dejando pasar adelante el presupuesto, y luego votar en contra en el Pleno? ¿No es eso jugar sucio?

Decía que era una falacia lo del bloqueo, pero no sólo por lo anteriormente dicho… es que la Comisión de Hacienda de hoy es meramente informativa y no es la que dictamina antes del Pleno. Por tanto, antes del Pleno habrá que volver a convocar la Comisión… y volver a votar. Hablando en plata, lo que se vota hoy es para que el gobierno sepa ‘por donde van los tiros’… e, independientemente de lo que se votara hoy, el gobierno puede presentar su proyecto de presupuesto. Así que de ‘bloqueo’ nada de nada.

A no ser que lo que pretenda Espadas es que los que no compartan el proyecto de presupuestos se abstengan en la Comisión… y luego también en el Pleno. Es decir, carta blanca al gobierno.

¿Es verdad que la izquierda radical va en contra de las hermandades? Ayer por la tarde vimos un comunicado en el que Ciudadanos echaba en cara al PP el apoyo a «medidas de la izquierda radical en detrimento de las hermandades». Al margen de que queda claro que el periodista de la formación naranja está ganando puntos para ser fichado por el ABC, sí es cierto que varias propuesta de bajas de IU pretendían reducir partidas de Fiestas Mayores (para dejarlas a niveles de 2016)… pero también es cierto que ninguna de esas propuestas han pasado el filtro de Intervención porque contenían gastos comprometidos.

Hablando en cristiano (nunca mejor dicho), ¿las enmiendas aprobadas suponen un detrimento de las hermandades? No, pero queda chulo en un titular… eso hay que reconocerlo.

En ese sentido, a la vista de las enmiendas presentadas por el grupo naranja, también podríamos hacer titulares del estilo «Ciudadanos apuesta por el Año Murillo en detrimento de las asociaciones de mujeres y la lucha contra la trata» o «Ciudadanos apuesta por la Semana de la Arquitectura en detrimento del apoyo a la mejora del nivel educativo de los niños y de la inversión en edificios municipales»… pero, como he dicho que quiero ser objetivo, no voy a plantear ninguno de estos titulares.

¿Y hoy qué? Pues en la tercera sesión de la Comisión de Hacienda, PSOE y Cs han votado a favor (¡sorpresa!), Participa se ha abstenido y PP e IU han votado en contra. Ha habido empate y el voto de calidad del Delegado de Hacienda ha desempatado a su favor.

El porqué IU ha votado en contra, si Millán acabará el mandato como teniente alcalde, si la postura de Participa es una ‘patá pa lante’ o no y, por último, si el ruido de sables en el palomar del PP ha tenido algo que ver con su voto… Todo esto lo trataremos en otra entrada del blog, que en la de hoy he dicho que quería ser objetivo.

PD: para darle un toque de subjetividad al tema y difundir la postura de IU, os dejo algunas claves en mi Facebook y aquí un vídeo explicativo:

Urbanismo participativo: un camino para comenzar a recorrer

Aunque el urbanismo es una cuestión que afecta a todos los vecinos y vecinas, tradicionalmente ha sido gestionado únicamente por técnicos y políticos. De esta forma, la toma de decisiones sobre las formas y usos de los espacios públicos está lejos de los ciudadanos y pocas veces se tiene en cuenta sus intereses y deseos.

Frente a este modelo, cada vez está más extendido lo que se conoce como “urbanismo participativo”, que plantea nuevas formas de entender la ciudad, el urbanismo y la política, a la vez que supone un reto para administraciones públicas y promotores de las mismas.

En las últimas décadas, las ciudades han sido gestionadas como si se tratasen de unidades negocios  y, más que responder a las necesidades de los ciudadanos, el objetivo ahora pasa por lograr que sean competitivas en un mercado internacional.

Valga como ejemplo el caso de la “smart-city”, de la que tanto habla el alcalde, una estrategia que se atiene a reglas más próximas al marketing y al mercado que a los principios de equilibrio y justicia social y territorial. La verdadera intención que está detrás de este concepto no es la de hacer una ciudad más habitable y sostenible, sino la de acaparar inversiones mediante la atracción del turismo y de empresas que tienen unos objetivos muy diferentes a los intereses de los vecinos.

El contexto actual, tras la caída del modelo económico del ladrillo que marcó el desarrollo urbano local, obliga a las administraciones, a los técnicos y a la sociedad civil a reconsiderar el futuro de nuestros municipios. Las políticas urbanísticas llevadas a cabo durante las últimas décadas pusieron el territorio y los núcleos urbanos al servicio de una maquinaria financiera que precisaba de una frenética actividad urbanizadora y constructora para la generación de beneficios. El estallido de esta burbuja hace imposible la continuidad de estas políticas, evidenciándose la necesidad de articular nuevas estrategias más sostenibles que se basen en la resolución de las necesidades de la población y la mejora de sus condiciones de vida.

Frente al antiguo modelo surge el “urbanismo participativo”, que pone el énfasis en la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía, adquiriendo ésta un rol de productor a la vez que consumidor de espacios urbanos.

En estos momentos de crisis aparecen con más frecuencia conflictos entre las administraciones, que en gran parte mantienen las lógicas inmobiliarias del periodo anterior, y los intereses de los vecinos, supuestos beneficiarios de estos proyectos.

Los sucesos ocurridos en el barrio de Gamonal en Burgos, del Cabanyal en Valencia o las movilizaciones que se produjeron en el mandato anterior contra el parking en la Alameda de Hércules, en nuestra ciudad, son claros ejemplos de cómo proyectos urbanísticos de la administración han entrado en clara contradicción con los intereses de los vecinos.

Una exitosa iniciativa enmarcada en el “urbanismo participativo” es la promovida, bajo el título de ‘estonoesunsolar’, por el Ayuntamiento de Zaragoza para transformar una serie de solares vacíos de la ciudad en lugares de uso público con carácter dotacional. Esta propuesta ha gozado de una gran aceptación entre políticos, arquitectos y especialmente entre los vecinos y vecinas de la zona, los auténticos beneficiarios de la misma.

Pero, cuando desde Izquierda Unida abogamos por garantizar la participación ciudadana en el urbanismo, no sólo nos referiremos a los grandes proyectos que modifican de una u otra forma la ciudad… también hablamos de las “pequeñas” actuaciones que suponen la transformación de espacios públicos en los diferentes barrios y distritos.

En definitiva, la determinación de las necesidades y objetivos de las nuevas políticas urbanísticas no deben quedar exclusivamente en manos de la administración y de los técnicos, sino que se debe dar voz y poder de decisión sobre su entorno a quienes mejor conocen sus problemas: los vecinos y vecinas.

Sólo mediante la participación efectiva de los ciudadanos en este proceso se pueden articular políticas que supongan una solución a los problemas existentes en toda su complejidad y mejoren la calidad de vida de todos los vecinos y vecinas de Sevilla.

En enero de 2016, el Grupo Socialista presentó una moción a este Pleno para que el Gobierno Municipal adoptara “las medidas necesarias para introducir, como experiencia piloto para su evaluación, mecanismos de participación en la planificación de determinadas actuaciones de mejora urbana en espacios y equipamientos públicos”. Las dudas que desde IU planteamos a esta propuesta, más de un año después, siguen vigentes: ¿en qué se ha concretado esa “experiencia piloto”?, ¿qué consecuencias reales ha tenido para vecinos y vecinas?, ¿a qué transformaciones urbanas han dado lugar?

Bajo el nombre de ‘REAVIVA’, el equipo de gobierno anunció un nuevo modelo de trabajo urbanístico que implicaba a las entidades ciudadanas para que participaran en su desarrollo con actuaciones en las calles y espacios públicos de todos los distritos. El Delegado de Hábitat Urbano, Antonio Muñoz, destacaba “el innovador” esquema de trabajo y que la Gerencia de Urbanismo tenía que convertirse en “motor de la ciudad” y tener una marcada “función social”.

Aunque la Gerencia de Urbanismo haya obtenido el I Premio Andalucía de Urbanismo por este programa y el Gobierno Municipal insista en que es un programa donde “la participación ciudadana es esencial”… no hemos visto la participación ciudadana por ningún lado.

Desde Izquierda Unida somos conscientes de que no se puede aplicar el “urbanismo participativo” por un decreto de Alcaldía, entendemos que esto debe ser un proceso, un cambio de mentalidad entre técnicos y políticos. Se puede correr el riesgo de caer en la seducción de la terminología, la metodología o en los clichés de la participación o, directamente, quedarse en lo superficial de estas iniciativas. Por eso mismo, los acuerdos de la moción son el inicio de un camino que entendemos que debemos comenzar a recorrer.

Imagen del artículo «El urbanismo participativo: una nueva forma de organizar la ciudad» publicado en ‘El País’

De lo abstracto a lo concreto, queremos que toda obra con un presupuesto superior a los 90.000 euros se someta a información pública de forma previa a la licitación para que, en un proceso participativo, se realicen propuestas de mejoras al proyecto inicial. En caso de existir una oposición significativa, se sometería la propuesta a consulta.

Para ir todavía más a lo concreto,  proponemos que se cree un grupo de trabajo, donde participen los Grupos Municipales y personal técnico de la Gerencia de Urbanismo, para regular el proceso a fin de que pueda ser recogido en el proyecto de Reglamento de Participación Ciudadana que se está elaborando actualmente, garantizando los principios de participación directa, universalidad, transparencia, eficacia, seguimiento y rendición de cuentas.

* En este artículo puedes leer más sobre el tema, parte de la exposición de motivos de la moción se ha basado en el mismo.