Una ciudad que cuide su pequeño comercio

El otro día presentábamos el programa económico de Adelante Sevilla en la sede del Colegio Profesional de Economistas y hablábamos de una clara apuesta por el cambio de modelo productivo y por la redistribución de la riqueza.

Pero… ¿qué quiere decir eso de «cambio de modelo productivo»? Cuatro palabras que últimamente se repiten hasta la saciedad y por representantes de un amplio espectro ideológico pero que pocas veces se concreta. Hoy, en una visita junto a Alberto Garzón a Sevilla, hemos dado cuenta de lo que supone para nosotras esas cuatro palabras, aterrizando en el pequeño comercio de barrio.

No nos podemos olvidar que el comercio minorista dinamiza la vida de los barrios, distribuye la riqueza (evitando que toda caiga en unas pocas manos), potencia la economía de la zona con productos locales creando capital social y actualmente está viéndose seriamente amenazado por la burbuja del turismo y la de los centros comerciales

Hoy se inaugura la cumbre mundial del turismo WTTC en Sevilla; una ciudad que, poco a poco, se está convirtiendo en un parque de atracciones pensado únicamente para el extranjero que viene a visitarnos, donde se expulsa del centro histórico a los vecinos y vecinas con la proliferación de los pisos turísticos y también a los comercios de barrio con la aparición de nuevos negocios de hostelería, franquicias o multinacionales. Todos y todas somos conscientes de este proceso, pero se siguen sin poner en marcha medidas que alivien la presión turística en Sevilla y que eviten el colapso que ya están viviendo otras ciudades de nuestro entorno.

Si el modelo devorador actual de turismo ya está copando el Casco Antiguo, con nefastas consecuencias para sus vecinos, la próxima zona a explotar es el barrio de Triana y lamentablemente Espadas se ha prestado a ello declarando como Zona de Gran Afluencia Turística (ZGAT) parte del arrabal. Por eso, es fundamental utilizar criterios de interés general y sociales para la solicitud de la declaración como ZGAT, en lugar de criterios basados en el interés comercial de los grandes formatos comerciales (hay que recordar que el PSOE quiso llevar esta nueva zona hasta el nuevo centro comercial de la Torre Pelli).

Y es esa, por otro lado, otra de las amenazas al comercio minorista: las grandes superficies comerciales. En este mandato hemos visto cómo desde el gobierno municipal se han promovido dos nuevos centros comerciales (modificando el uso del suelo en el PGOU en uno de los casos y «trasvasando edificabilidad» en otro para contentar a los promotores) mientras se inauguraba un tercero: Sevilla Park, Palmas Altas y Torre Sevilla. Algo inaudito si tenemos en cuenta que, según la propia auditoria encargada por el Ayuntamiento, una de nuestras debilidades es el superávit de superficies comerciales.

La gentrificación, el fin de la renta antigua, la burbuja turística y la falta de garantías para el inquilino (el comerciante) en la actual Ley de Arrendamientos Urbanos está provocando una subida de los alquileres de los locales comerciales desproporcionada. Esta situación provoca el cierre de pequeños comercios con la aparición de franquicias o multinacionales que pueden permitirse unos alquileres mayores. La desregulación de este mercado, que queda en manos del “mejor postor”, afecta directamente al comercio minorista de la ciudad. En este sentido, admitiendo la escasa capacidad que tiene el Ayuntamiento para regular esta cuestión, proponemos que se elabore un estudio diagnóstico de la situación de estos alquileres así como instar el Gobierno de la Nación a una revisión de la mencionada Ley.

Proponemos también, como ya está trabajando la ciudad de Málaga, modificar las ordenanzas necesarias para controlar la concesión de licencias en los locales que se queden vacíos para evitar la saturación en el Centro Histórico. La idea sería proteger al pequeño comercio y tradicional, buscando una mayor mezcla en la oferta del Centro, con idea de que la hostelería y las franquicias de multinacionales no ocupen la mayoría de los locales de cada manzana del casco antiguo. Eso supondría establecer un sistema para el control de la concesión de licencias en aquellas zonas saturadas, para fomentar así la llegada de otros negocios que complemente el centro y reduzcan los problemas asociados a la hostelería (como mayor nivel de ruido y ocupación de la vía pública) y a las multinacionales (pérdida de empleo y de identidad).

Parece también obvio que urge adaptarse a las Nuevas Tecnologías, de ahí la importancia de la digitalización del comercio de proximidad. Nos comprometemos a impulsar el asociacionismo en este sector para la creación de plataformas de ventas online y a modificar el reglamento del Consejo de Comercio de Sevilla para que sea más ágil y más participativo, dando mayor peso a las asociaciones de comerciantes y agentes sociales de la ciudad.

Otra propuesta recogida en el programa de Adelante Sevilla es la creación de un “sello de calidad”, éste serviría para reconocer y destacar a los comercios que tienen implantadas unas medidas dirigidas a ofrecer y facilitar a sus clientes un servicio y atención que les diferencien de otros establecimientos y que el cliente que entre en el establecimiento que cuente con este sello, sepa que puede esperar un servicio y atención al cliente diferenciado.

Para afianzar el comercio de barrio, también proponemos fomentar la transmisión de negocios a través del relevo generacional evitando su cierre y proporcionando nuevos empleos, algo tan sencillo como crear un espacio web donde se puedan poner en común las ofertas y las demandas.

Y ya para terminar, a todas estas propuestas hay que sumar dos cosas básicas si queremos una ciudad que cuide su pequeño comercio: la limpieza y la seguridad. Necesitamos barrios limpios y seguros (más allá del Centro Histórico) para afianzar y defender el comercio minorista, queremos poner en marcha la Mesa por la Limpieza para analizar la situación actual en los barrios y plantear soluciones de forma participativa junto a representantes de la plantilla de LIPASAM, vecindario y comerciantes y también reestructurar la planificación y horarios de los circuitos de limpieza. Es necesario que la conocida como “policía de barrio” pase a ser una realidad y dejemos de marear a las asociaciones vecinales con supuestas pruebas pilotos, hace falta una atención de proximidad que garantice la convivencia social.

En definitiva, hace falta un gobierno valiente que supere las promesas de crecimiento a toda costa, que haga frente a las multinacionales y franquicias, que se empeñe en combatir el monocultivo turístico en nuestra ciudad y que atienda las demandas de todas esas familias a las que no les es fácil levantar la persiana de su negocio todas las mañanas.

No podemos seguir haciendo las políticas de siempre, no podemos seguir modificando el PGOU bajo el canto de sirenas de los grandes inversores o seguir lamentándonos de que Sevilla pierde su comercio tradicional a costa de heladerías y hamburgueserías sin llevar a cabo políticas transformadoras que, desde lo local, hagan frente a un sistema para el que todo es negocio.

Por unos planes integrales que no sean papel mojado

Vivimos en una ciudad que vuelve a las 70.000 personas desempleadas y donde las estadísticas de los Servicios Sociales (según una respuesta escrita del gobierno dada a IU) es de una media de 3.000 citas en espera y 700 días de demora para las personas que piden algún tipo de ayuda social.

Recientemente solicitamos desde nuestro Grupo Municipal la copia de los diferentes planes integrales aprobados en el Ayuntamiento (Polígono Sur, Torreblanca, Su Eminencia, Vacie, Tres Barrios-Amate y Palmete) dado que no se encuentran en la web del Consistorio.

El último en aprobarse, el de Torreblanca en verano de 2018, pasó por el Pleno como una simple comunicación oficial sin ningún tipo de debate y sin una mínima base presupuestaria. Es un texto que sólo se mueve en el plano de las generalidades y las buenas intenciones y es que el PSOE vuelve a confundir, una vez más, participación ciudadana con información; dado que muchas de las asociaciones que realizaron aportaciones al documento no pudieron dar el visto bueno final.

La falta de compromiso del gobierno de Juan Espadas (PSOE) con los barrios más desfavorecidos de la ciudad quedó nuevamente patente en su proyecto de presupuesto para 2019, donde brillaban por su ausencia las partidas destinadas a combatir la emergencia y exclusión social en las zonas con más necesidades de Sevilla.  

La dotación económica prevista en los planes integrales para hacer frente a los graves problemas de estos territorios vuelve a quedarse en los 144.000 euros. Una cuantía vergonzosa a tenor de la que está cayendo en Sevilla, donde se encuentran siete de los quince barrios más pobres del país.

Entrando al detalle, en el proyecto de presupuesto del PSOE para el 2019 sólo se contemplan 12.900 euros para el Plan Integral de Polígono Norte, 59.000 euros para el de Tres Barrios Amate, 29.000 euros para el de Su Eminencia, 15.500 euros para el de Palmete, 17.500 euros para el del Polígono Sur y 10.500 euros para el de Torreblanca. Con estas cantidades bien poco se puede hacer y es que estas partidas constituyen un insulto a las miles de familias que lo están pasando mal y a todas esas entidades vecinales que creyeron y trabajaron en el Plan Integral de su barrio.

Contrasta la irrisoria cuantía de 144.000 euros que Espadas pretende destinar nuevamente a los planes integrales de los barrios con más desigualdades de la ciudad con los 907.500 euros que, en cambio, ha consignado para la Cumbre Mundial del Turismo que se celebrará en Sevilla del 2 al 4 abril. Una comparativa que evidencia cuáles son las prioridades de este gobierno, y que se puede apreciar de forma gráfica en la siguiente imagen:

Por seguir comparando, para la Feria de Abril del año 2018 el gobierno aumentó en un 25% el gasto destinado a la celebración de recepciones protocolarias en la Caseta Municipal hasta los 62.000€. Este gasto es el equivalente al presupuesto que ese año el Ayuntamiento pretende destinar a los planes integrales del Polígono Sur, Torreblanca y Su Eminencia juntos.

Atendiendo a la última Cuenta General aprobada (la del año 2017), podemos observar que de cada 10 euros destinados a la atención a las personas con más necesidades se han dejado sin gastar 3 euros. Ese 30% parecerá poco pero, para una ciudad que es noticia por tener altos índices de pobreza, es una cifra que debería sonrojar al gobierno.

Si calculamos la ejecución de los Planes Integrales, observamos que sólo se gastó el 42,15% en su conjunto (en los casos del Polígono Sur o del Polígono Norte se ejecutaron cero euros durante el año 2017). Se puede ver el detalle en la siguiente imagen:

Las partidas hasta ahora existentes en el presupuesto para los diferentes planes integrales son de gastos corrientes y ni se contempla presupuesto para personal, ni para inversiones o ayudas.

Si analizamos los documentos aprobados de los diferentes planes integrales, observamos que no tienen presupuestos concretos para las medidas a adoptar y que se limitan a un diagnóstico socioeconómico de los diferentes barrios y a un listado de propuestas de diferentes áreas municipales.

Ante esta situación, en el próximo Pleno presentaremos una moción para que, por una parte, se den a conocer todos los planes integrales aprobados por el Ayuntamiento y se pueda hacer un seguimiento claro y preciso, garantizando un control público de la ejecución de las diferentes actuaciones previstas en los mismos desde la web municipal.

Urge  también realizar una evaluación de los diferentes planes integrales para incluirles un anexo presupuestario donde se contemplen los costes estimados de las diferentes actuaciones, así como las administraciones o áreas municipales competentes y dotarlos de forma anual de partidas de inversiones a los diferentes programas de los planes integrales.

O nos tomamos en serio la lucha contra las desigualdades, planificando y concretando medidas en cada uno de los barrios, contando con la participación del vecindario y garantizando una verdadera evaluación de las políticas públicas… o todo lo que aprobemos en el Pleno será simple papel mojado.

Cuatro años de pinchazos

Uno de las primeras cosas que hizo el actual alcalde del PSOE, Juan Espadas, fue hacerse una foto con el entonces consejero de Fomento de la Junta para anunciar el impulso al Plan Andaluz de la Bicicleta y a la intermodalidad que se daría durante su mandato.

A dos meses de las elecciones, y echando un poco la vista atrás, de todo aquello solo quedó eso: el titular y la foto. La clásica campaña de marketing a la que ya nos tiene acostumbrados Espadas.

En estos cuatro años el PSOE, como previamente hizo el PP, ha vivido de las rentas en materia ciclista que dejó IU cuando estuvimos en el Ayuntamiento de Sevilla. Un mandato que ha pasado sin pena ni gloria y cuyo máximo hito es la redacción de un plan municipal de la bicicleta que queda precioso en el papel, tanto que le acaban de dar un premio la Red de Ciudades en Bicicleta, pero que no llega a hacerse realidad.

La política ciclista de Espadas ha funcionado a base de parches. Del carril mil veces prometido a Valdezorras seguimos sin noticias, el desarrollo de nuevos tramos para conectar la zona norte, la biciestación de San Bernardo, la colocación de ciclocontadores, la prometida aplicación del contrasentido en determinadas calles del centro para garantizar la circulación ciclista en los ejes norte-sur y este-oeste en el centro, la promoción entre colectivos que hacen un uso menor de este medio de transporte sostenible… todo eso está pendiente también.

Por ser justos, se han colocado un puñado de bicicleteros -en muchos casos sin estudiar previamente la ubicación (en zonas de sol, alejados de edificios…)-, unas cuantas conexiones de carriles existentes, y eso sí, se ha abierto una oficina de la bicicleta junto a los jardines de Murillo. O eso vendieron. Porque esa supuesta oficina es en realidad un bar con veladores, mientras el servicio municipal (mezclado con otras tareas como la accesibilidad universal) está en la sede de Urbanismo en la Cartuja.

Y del mantenimiento mejor no hablar. Porque habría que recordar que el carril bici estuvo todo un año sin conservación. Y todo esto mientras Espadas promueve nuevos aparcamientos junto al centro, que solo van a fomentar el uso del vehículo privado. Pero ponerse la medalla de la movilidad sostenible y recoger premios se nos da de lujo.

¿Todo esto qué ha dado como resultado? Que lejos de alcanzar las promesas de aumentar los desplazamientos ciclistas, éstos siguen en descenso. Y es que Sevilla, que en 2006 vivió un boom ciclista, lleva ya demasiado tiempo sufriendo pinchazo tras pinchazo en políticas de fomento de la bici.

Sevilla necesita con urgencia un demarraje, dejar atrás las falsas promesas y los anuncios vacíos y ponerse a aplicar con seriedad un calendario de acciones concretas -algo que no contempla el plan municipal- con las que regresar a la cabeza de la movilidad ciclista y ser esa ciudad sostenible y habitable a la que aspiramos.

¿Qué está pasando con el Plan de la Bicicleta que acaba de recibir un premio? Simple y llanamente, que no se está cumpliendo:

  • No se cumple en las licitaciones que se aprueban. Por ejemplo el Plan contempla un presupuesto en mantenimiento de 1.225.206 euros para los años 2019 y 2020, mientras que el contrato aprobado sólo tiene previsto 563.000 euros.
  • No se cumple en los plazos previstos para las actuaciones ni en los presupuestos de inversiones anuales. En la gráfica de abajo podemos ver la diferencia entre lo previsto y lo finalmente ejecutado de las actuaciones recogidas en el plan para cada año:
  • Tampoco se cumple el plan cuando al alcalde se le ocurre eliminar el carril bici de la Cruz Roja y propone, a la ligera, trasladarlo a la avenida de Miraflores.

En definitiva, lo que Sevilla necesita es un gobierno que no esté dando banzados en materia ciclista y que cumpla con lo que aprueba. Urge recuperar la Oficina Municipal de la Bicicleta con la función de coordinar todas las políticas de fomento de la bicicleta, sin que se dividan las competencias entre Urbanismo o Movilidad y sin que se mezcle con un batiburrillo de asuntos. Urge garantizar el adecuado y efectivo cumplimiento del Plan Director de la Bicicleta aprobado, dotándolo de presupuesto anual y de mecanismos de seguimiento y evaluación. Y urge también participar y exigir el cumplimiento del Plan Andaluz de la Bicicleta, comprometiendo para ello los recursos de personal y financieros necesarios con el objetivo conservar, extender y mejorar la actual red de vías ciclistas, promoviendo su conexión con las redes metropolitanas.

Un ecologismo artificial, como el césped

La lucha contra las desigualdades es, sin duda, uno de los principales retos en nuestra sociedad. El «fin de la pobreza» es el primero de los Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por la Naciones Unidas: erradicar la pobreza en todas sus formas sigue siendo uno de los grandes desafíos que enfrenta la humanidad.

Una de cada diez personas en el mundo vive en la pobreza extrema, la mitad de esas personas son niños y niñas. Tampoco a nivel local nos salvamos de estas vergonzosas estadísticas y es que, año tras año, lideramos los rankings de barrios más pobres del país. Barrios de Sevilla con el 60% de paro, con el 20% de la población analfabeta («ciudad inteligente» dicen que queremos ser) o con grandes zonas de infravivienda.

Es el mercado, amigo. El afán de unos pocos por enriquecerse no sólo genera desigualdades, sino también agota los recursos del planeta de forma indiscriminada. El sistema capitalista se basa en la explotación intensiva de las personas pero también del medio natural y sus recursos buscando un crecimiento económico ilimitado.

Más de la mitad de la población mundial reside en ámbitos urbanos y es ahí donde se produce el consumo de recursos más importante y la mayor emisión de gases contaminantes. Por eso no podemos dejar de hacer frente tampoco al cambio climático (que también afecta más a los que menos tienen) desde el ámbito local.

Cuando en el Pleno de septiembre de 2018 el gobierno presentó el “Protocolo de Actuación en episodios de contaminación del aire en la ciudad de Sevilla”, ya dijimos que era muy poco ambicioso. Que los umbrales que se establecían para activar los niveles de aviso o alerta eran demasiado altos y que, mientras que otras ciudades establecían restricciones del tráfico, nosotros íbamos a estar avisando por pantallas de los niveles de partículas contaminantes… y pasó. En este tramo final del invierno con temperaturas primaverales y azahar colgado de todos los naranjos, hemos visto cómo los niveles de contaminación se disparaban en todo el país. Mientras que ciudades mucho más pequeñas que la nuestra, como Gijón, Oviedo o Valladolid, adoptaron medidas de restricción de la circulación y la velocidad de los vehículos para reducir las emisiones de contaminantes a la atmósfera… en Sevilla seguíamos mirándonos el ombligo y desoyendo las recomendaciones de todos los expertos.

Ante este último episodio, el gobierno argumentó que cuando se superan los niveles de partículas en suspensión hay que activar las medidas necesarias «si no se detectan por parte del Ministerio de Medio Ambiente masas de aire africanas”. Pero lo que dice en realidad el Protocolo de Actuación es que en presencia de masas de aire africanas «se podrían reconsiderar» los niveles de preaviso, aviso o alerta. ¿Hacia dónde se reconsidera? Pues obviamente hacia la dirección menos proteccionista.

La forma de abordar esta problemática por el gobierno actual está siendo simplemente la de ponerse la etiqueta ecologista. Presumir y aspirar a ciegas (y con mascarilla) a ser Capital Verde Europea mientras que cualquier municipio de tu entorno te da mil vueltas, presumir de reurbanizaciones sostenibles y que respetan el medio ambiente mientras llenas las calles, plazas y alcorques de césped artificial (de plástico verde, eso sí), presumir de proyectos de drenaje sostenible en la avenida del Greco (donde sigue habiendo más cemento que zonas ajardinadas) mientras te gastas siete veces más en un tanque de tormentas en Kansas City que es la antítesis de la sostenibilidad o la ecoeficiencia.

Frente a la política de etiquetas sin trasfondo a la que tanto nos tiene acostumbrados Juan Espadas y a esa actitud inmovilista para no molestar a las fuerzas reaccionarias de la ciudad y a sus articulistas de salón, defendemos un proyecto vinculado a la idea de una ciudad saludable, cohesionada, accesible, con aire limpio y verde, comprometida con la lucha contra el cambio climático… desde la valentía, sin ambigüedades y sin miedo a lobbies. Y es que es, precisamente eso, en lo que ha fallado el alcalde: en la falta de valentía, en el cúmulo de ambigüedades y en la dinámica de plegarse a quienes no quieren transformar esta ciudad.

¿Puede una ciudad a modo de “aldea gala” acabar con el cambio climático? Obviamente no, estamos ante un reto global. Pero esa no puede ser la excusa para lanzar balones fuera o para abordarlo poniéndonos simplemente la etiqueta verde. Si queremos hacer viable y sostenible el planeta no queda otra que ir a la raíz de los problemas e, igual que en el caso de las desigualdades socioeconómicas, tratarlo como una cuestión transversal: reduciendo el consumo y repartiendo los recursos de forma equilibrada, afrontando este problema también desde la educación y la sensibilización, potenciando un tejido productivo alternativo arraigado al territorio, fomentando las energías renovables, la rehabilitación o la conformación de ciudades cada vez más cohesionadas. Tenemos la responsabilidad de dar soluciones a este reto global también desde lo local; y es que sin planeta no habrá Ayuntamientos, ni de izquierda transformadora ni de derechas. 

El eterno e inútil «debate» sobre el metro

Para preparar este Pleno hemos hecho un interesante ejercicio de retrospectiva para saber cuántas veces ha traído el Partido Popular el tema del metro a debate en este mandato: octubre de 2015, noviembre de 2016, febrero de 2017, marzo de 2018 y ahora en febrero de 2019. Una vez por año.

Insistencia que no implica de por sí que estén ustedes muy preocupados por el metro, más allá de usarlo como reclamo electoral para la búsqueda del voto fácil. Para los anales de la historia quedarán aquellas fotos de Zoido paseándose por la ciudad con bocas de metro de cartón pluma o aquella recogida de firmas promovida por el PP en la que pedía no ya la línea 2 o todas las líneas a la vez, se pedía hasta la línea 5… que no está ni recogida en los diseños aprobados por la Junta. Un metropolitano del salón a la cocina, con parada en el cuarto de baño de cada sevillano y sevillana.

Cuando el señor Espadas, tan dado por desgracia al anuncio sin chicha y al PowerPoint bonito, anunció el preacuerdo para construir media línea 3 hasta Pino Montano… el Partido Popular intentó crear cierto alboroto con los vecinos de Sevilla Este con el consiguiente dolor de cabeza para el PSOE. Exigían por aquel entonces que se hicieran todas las líneas a la vez… ya de la línea 5 no hablaban, no sabemos si por despiste o porque les dio un ataque de sensatez. Porque aunque ahora lo nieguen, sí… el PP ha planteado que se hicieran todas las líneas de metro en paralelo.

Ahora ya tampoco piden todas las líneas a la vez: solicitan la línea 2 de Sevilla Este hasta María Auxiliadora y la línea 3 de Pino Montano hasta el Prado. Oportunidad perfecta para que el PSOE se vaya a Los Bermejales a decirle a los vecinos que el PP se olvida de ellos.

Y aunque esto parezca de chiste, no es más que la triste realidad. Y es que el metro ha sido usado constantemente como arma arrojadiza entre el Partido Popular y el Partido Socialista. En vez de preocuparse por solucionar los problemas de movilidad de los barrios más alejados de la ciudad, sacan el metro a la palestra únicamente para pelearse.

Hablan en la moción de hoy de pedirle a la Junta (ahora en manos del PP) presupuesto para que se actualicen los anteproyectos… no presupuesto para construir, si no para actualizar anteproyectos. Que no sabemos muy bien a qué se refieren con esto: porque de pedir las obras de cuatro líneas a la vez a pasar de actualizar proyectos de dos medias líneas pues hay bastante diferencia.

Desde Izquierda Unida siempre hemos entendido que el diseño de la red de metro aprobado por la Junta de Andalucía era insuficiente: daba la espalda a barrios como San Jerónimo, Bellavista o Torreblanca y carecía de una concepción metropolitana al no unir la capital con las localidades limítrofes, que es donde se producen los mayores desplazamientos en nuestra ciudad.

Tampoco tiene sentido que las Líneas 1 y 2 no se crucen para convertir la estación de Santa Justa en un nodo intermodal a la altura de nuestra ciudad (con su correspondiente conexión al aeropuerto). En este sentido, quisiéramos agradecer a la asociación “SevillaSeMueve” su trabajo y sus propuestas para unir Nervión y Santa Justa conectando ambas líneas, lo que haría aún más innecesaria la ampliación del tranvía que no se aprobó, pero que Espadas sigue vendiendo.

Ideas y propuestas que están dentro de un concepto de ciudad y de un modelo de movilidad que ahora mismo el gobierno municipal no tiene. Cabe recordar que aún no tenemos Plan de Movilidad pero que el PSOE sigue dando bandazos y tumbos proponiendo cosas al tuntún sin ningún tipo de planificación. ¿Qué hay, por cierto, de las dos líneas de BTR que Ciudadanos había conseguido gracias a su apoyo a los presupuestos municipales?

Además, más allá de entender que el trazado propuesto era insuficiente, creemos que mejorar la movilidad en nuestra ciudad y tener de verdad una red de transporte consistente y útil no está reñido con la construcción en superficie. El propio PGOU vigente lo recoge así en el trazado de la Línea 3 por el centro, reestructurando la Ronda Histórica para convertirla en un boulevard. Se ahorra así tiempo, presupuesto y sirve además para mejorar nuestro entorno y tener una ciudad más habitable y sostenible.

También nos preocupa la mal llamada “colaboración público-privada” que ha hecho que la actual Línea 1 tenga un sobrecoste de más del 40% y que acabe en manos de un fondo de inversión extranjero. Los sevillanos no tenemos metro, es de los malayos.

Como decía: arma arrojadiza, debate eterno y manido que cíclicamente se trae a este Pleno con el único objetivo de confrontar y buscar titulares fáciles. En Izquierda Unida no vamos a ser partícipes del nuevo discursito del señor Pérez. Sigan enfrascados en el “y tú más”, sigan haciéndonos perder el tiempo en el Salón Colón con debates estériles… nosotros sí tenemos claro que Sevilla se merece más de lo que ustedes ofrecen y algo mejor de lo que está haciendo el PSOE.

Un 2019 para combatir las desigualdades

Finaliza el año y, una vez más, tenemos que lamentar la ausencia de cambios sustanciales en el día a día de una ciudad que no termina de remontar, que sigue funcionando a dos velocidades y que –resulta evidente- necesita más que nunca un giro de 180 grados.

Este fin de año nos recuerda que estamos a pocos meses de concluir el mandato del gobierno local del PSOE, un gobierno que no ha respondido a las expectativas que generó, que no ha sabido o no ha querido dar un carácter ni social ni de izquierdas a sus políticas y que, no cabe duda, va a pasar a la historia de Sevilla sin pena ni gloria.

Si se trata de hacer balance del año, hemos de subrayar que más allá de la mejora de los datos del turismo y esas cifras de pernoctaciones y viajeros que tanto gustan al gobierno, la realidad es que concluye 2018 y Sevilla sigue teniendo los barrios más pobres de España; sigue contando con unas 70.000 personas en paro; sigue soportando una media de dos desahucios al día, mientras hay más de 20.000 pisos vacíos repartidos por toda la ciudad según la propia Emvisesa; sigue arrastrando graves desigualdades y sigue sin resolver sus carencias de movilidad.

En este año que termina se han deteriorado más los servicios públicos del Ayuntamiento, a cuenta de las privatizaciones emprendidas por el gobierno de Juan Espadas y de su conformismo a la hora de cubrir las vacantes. Una situación que ha llevado al conjunto de los trabajadores municipales a plantarse y a secundar varias jornadas de huelga.

Nadie puede cuestionar que el descontento en los barrios ha ido a más en este 2018 fruto del abandono y el maltrato municipal, de la falta de inversiones y del empeoramiento de los servicios sociales. No por casualidad este año se hayab creado varias plataformas vecinales en diferentes distritos y se hayan llevado a cabo inéditas movilizaciones en demanda de unos barrios dignos y con futuro. Un aviso a navegantes que por ahora el alcalde no ha querido escuchar.

La realidad es que en este 2018 se ha constatado definitivamente la falta de modelo de movilidad del PSOE. Al final no ha habido ni BTRs, ni una apuesta decidida y clara por la intermodalidad en el transporte, seguimos sin noticias del famoso Plan y el único proyecto estrella de Espadas, la ampliación del tranvía, ha terminado descarrilando antes de aprobarse, por la falta de diálogo y de consenso con que se ha empeñado en abordarlo desde el minuto uno.

En este 2018 hemos seguido asistiendo al desmantelamiento progresivo de la participación ciudadana en esta ciudad y hemos experimentado también un doloroso retroceso en materia medioambiental. Y es que éste ha sido el año de los arboricidios, de las podas salvajes e indiscriminadas de Espadas. Se ha evidenciado a las claras la insensibilidad del PSOE en este tema, su falta de consideración por el patrimonio verde de esta ciudad y su nulo compromiso con la lucha contra el cambio climático.

En definitiva, 2018 ha sido el año en el que, lamentablemente, se ha consumado definitivamente el giro a la derecha del gobierno de Espadas, algo que se ha manifestado claramente en los distintos pactos que el PSOE ha cerrado con el PP y Ciudadanos en política fiscal y presupuestaria. Unos acuerdos que, como era de esperar, sólo han beneficiado a una minoría de la ciudad y han perjudicado seriamente a la mayoría social.

La Gavidia como símbolo de esa deriva que comentaba. El mandato arrancó con la aprobación en Pleno de una moción de IU dirigida a blindar el uso público y social de la antigua comisaría y 2018 culmina con la aprobación de una recalificación urbanística a la carta para favorecer la venta del edificio al mejor postor. Una privatización en toda regla que ha sido posible gracias a la alianza del PSOE con PP y Ciudadanos. Una muestra más del entreguismo de Espadas a los intereses de las fuerzas conservadoras e inmovilistas de la ciudad. Un ejemplo más que elocuente del empecinamiento del PSOE por seguir construyendo ese modelo de ciudad tipo parque temático, enfocado sólo a los turistas, mientras da la espalda a los vecinos y se desentiende de sus necesidades.

En 2019 esto tiene que empezar a cambiar sí o sí. La necesidad de que las fuerzas de izquierdas nos unamos y seamos capaces de poner en marcha las transformaciones que Sevilla precisa en el plano social y económico, en su sistema productivo, para garantizar un modelo de ciudad inclusivo, sostenible, participativo… que dé respuesta a las demandas básicas de pan, trabajo y techo de la clase trabajadora, que combata desde la raíz los problemas de pobreza, paro, desigualdad. Nosotros, desde luego, tenemos claro que ese es el camino y vamos a seguir dejándonos la piel en ese empeño.

En defensa de la libertad de expresión y la igualdad ante la Ley: jaque mate

 

El pasado 23 de octubre, por iniciativa de Izquierda Unida, el Congreso de los Diputados acordó iniciar los trámites para revisar el Código Penal con el objetivo de reducir las penas o eliminar tipos penales correspondientes a delitos como las injurias a la Corona y a los símbolos nacionales e instituciones del Estado, el enaltecimiento del terrorismo y la ofensa a los sentimientos religiosos.

El Grupo del PP en el Ayuntamiento presentó el mes pasado una moción en el Ayuntamiento de Sevilla para mostrar el rechazo a esta iniciativa. La cosa apuntaba a que no saldría adelante y máxime después de que el PSOE acordara con Unidos Podemos esta reforma en la negociación de los Presupuestos Generales… pero el alcalde Juan Espadas nunca defrauda: el PSOE de Sevilla votó lo contrario que había votado su propio partido días antes en Madrid.

El señor Espadas hizo en el Pleno una encendida defensa de aquella posición y es que, según sus propias palabras, tenía que quedar muy claro que «quien gobierna la ciudad ni tolera, ni admite, ni le parece minimamente razonable las injurias a la Corona, ni a los símbolos nacionales, ni por supuesto la ofensa a los sentimientos religiosos».

En el Pleno de mañana el señor Espadas y el PSOE tienen una nueva oportunidad para mostrar, quizás esta vez sí, lo que Rubalcaba llamó «hondas raíces republicanas». Dentro de la campaña impulsada por IU a nivel federal, bajo el lema «Reprueba la Corona», presentamos una moción para que se derogue este delito de injurias y para reafirmar el compromiso con los valores republicanos y la democracia.

Es inaudito que el Gobierno de Pedro Sánchez pretenda recurrir al Tribunal Constitucional una resolución política aprobada en el Parlament de Catalunya, que no tiene ninguna trascendencia ni consecuencia ejecutiva, y a pesar de que el Consejo de Estado concluyó que este tipo de acuerdos son de «una naturaleza netamente política y no jurídica” y por ello descartaba la impugnación.

Este empecinamiento del PSOE no es más que un fiel reflejo del intento de proteger a una institución anacrónica y corrupta como la Corona de España que hace aguas. Han enviado incluso argumentarios a sus grupos municipales para evitar tentaciones republicanas ante estas mociones de IU, indicaciones a sus concejales y concejalas para que sigan siendo súbditos y ni se les ocurra cuestionar el papel de la monarquía.

Como decía, inaudito que se pretenda perseguir a cargos públicos por debatir y opinar en la institución para la que han sido democráticamente elegidos. Aunque ya nada nos sorprende cuando vemos pasar a humoristas o sindicalistas por los juzgados por hacer una broma sonándose los mocos en una bandera o poner un tuit hace dos años llamando «miserable» al actual monarca.

Hablamos de más y mejor democracia, ya no sólo por el hecho de poder elegir al Jefe de Estado y no dejarlo en manos de la herencia genética… si no por una cuestión de libertad de expresión y de igualdad ante la Ley.

Ha sido el propio Tribunal Europeo de Derechos Humanos el que ha condenado a España a devolver la multa que, a cambio de no ingresar en prisión, pagaron dos jóvenes condenados por quemar hace 11 años una foto del Rey. Que nuestro Código Penal proteja más a la Casa Real que al resto de familias vulnera la Convención Europea de Derechos Humanos en su artículo sobre la libertad de expresión.

El delito de ‘lesa majestad’ en nuestro país es una rareza en el contexto europeo; incluso en países que suelen ponerse como ejemplo de monarquías modernas, como el caso de Inglaterra, no hay límites formales a la libertad de expresión en relación con la reina o la familia real. La jurisprudencia europea es clara: no se puede otorgar una protección especial y cualificada a cargos e instituciones sino más bien al contrario, ha de permitirse un mayor grado de crítica hacia ellas. En una democracia, cualquier institución pública debe encontrarse sujeta al cuestionamiento y al escrutinio ciudadano.

Además, el comportamiento de los Borbones en los últimos tiempos ha sido de todo menos ejemplar, los casos de corrupción y las actividades poco éticas han marcado la agenda de la Casa Real. Si todos somos supuestamente iguales ante la Ley, ¿por qué PP, PSOE y Cs se han empeñado sistemáticamente en que ni si quiera se debata en el Congreso la creación de una comisión de investigación sobre los presuntos delitos que haya podido cometer el rey emérito? ¿Por qué en nuestro país puedes supuestamente participar de mordidas o tener cuentas en paraísos fiscales según como te apellides?

La actitud que han demostrado en los últimos años tanto el PSOE, el PP y Ciudadanos o la judicatura de este país; el posicionamiento de un Podemos que, hasta hace poco, bailaba entre dos aguas y ya no; los deslices cada vez más comunes del ciudadano Juan Carlos de Borbón dejándose fotografiar donde no debe; junto a las desbordantes convocatorias de consultas en las universidades sobre el modelo de Estado, evidencian que está habiendo movimientos en el tablero y que quizás el ‘jaque mate’ esté más cerca de lo que nos creemos.

¿Cuántos árboles hay en Sevilla? El diablo se esconde en los detalles

La semana pasada el gobierno anunció a bombo y platillo un programa de plantación de unos 5.100 árboles en los próximos meses. Acogemos de buen grado  esta iniciativa, pero sin duda llega tarde y, desde luego, resulta insuficiente para paliar el daño ocasionado por el gobierno de Juan Espadas a las zonas verdes de la ciudad con sus talas masivas y un mantenimiento más que deficiente.

Ni el alcalde ni nadie de su gobierno está en condiciones de sacar pecho con esta cuestión. Los datos están ahí, aunque más adelante entraremos en detalles. Si el gobierno ha talado unos 3.000 árboles, tocaría reponer otros 15.000 según el PGOU… que indica que por cada árbol talado se planten otros cinco.

También nos ha sorprendido (en realidad no) que el gobierno licite a estas alturas del mandato la redacción del Plan Director del Arbolado Urbano… ¿no lleva el PSOE más de tres años alardeando de planificación en este ámbito? Pues ha sido ahora, a seis meses de las elecciones municipales y justo al comienzo de la campaña electoral del 2D, cuando han tramitado por urgencia (sí, por urgencia) este contrato cuyo plazo de ejecución se establece en seis meses (casualmente para las municipales).

Pero ahora que se anuncian campañas de plantación y se habla de planificaciones a futuro, cabe preguntarse ¿cuántos árboles hay en la ciudad de Sevilla?

Porque la cosa va de números, de cifras que se contradicen y, si me lo permiten, de mucho ruido y pocas nueces. En septiembre de 2016, el Director de Parques y Jardines afirmó en una entrevista que «no quedará una calle con un alcorque sin árbol cuando termine el mandato». En aquel momento el gobierno hablaba de 9.000 alcorques vacíos.

A principios de este año, cuando entró en vigor el nuevo macrocontrato, el alcalde anunció unos 7.000 árboles nuevos en un año… ahora el anuncio se ha reducido a 5.100. ¿En qué quedamos? Se decía también que había más de 200.000 árboles y a la vez que la cifra era de 115.000 «según el estudio realizado al comienzo de mandato».

Según el pliego del macrocontrato, las empresas adjudicatarias de los diferentes lotes han tenido que actualizar el inventario y elaborar unas programaciones y calendarios definitivos junto a la Dirección Técnica del Servicio de Parques y Jardines. Así se dice textualmente: “en base a las programaciones presentadas en la oferta y una vez actualizados los inventarios, tanto de arbolado como de zonas verdes, deberán procederse junto con la DT a la elaboración de las programaciones y calendarios definitivos que serán de aplicación desde el primer día del contrato”.

En el mes de septiembre desde IU solicitamos el inventario, tanto de arbolado como de zonas verdes, actualizado por cada uno de los 10 lotes en los que se divide el contrato en cuestión. Si atendemos a los datos que el gobierno facilitó al Grupo Municipal de Izquierda Unida, la cifra que arroja el inventario es de 141.557 árboles y palmeras.

Pero no parece que la respuesta haya quedado totalmente resuelta. Estos datos no cuadran con los que el PP hizo públicos hace unos días (supongo que para limpiar su mala conciencia y hacer olvidar el papelón que jugaron en el Pleno extraordinario para impedir que saliera adelante la comisión de investigación), pero tampoco cuadran con la realidad y basta darse un simple paseo para corroborarlo.

Por poner un ejemplo, mientras que en los datos del PP no aparece ningún alcorque vacío y sólo 12 tocones en la calle San Fernando; en los datos ofrecidos a IU hay un alcorque vacío y 12 tocones… y, dándose un paseo, podemos ver que hay hasta 22 tocones y alcorques sin árboles. En la avenida de Alvar Nuñez, según la información facilitada por el gobierno, no hay alcorques sin árboles… pero si uno se da una vuelta por allí podrá ver hasta 11 huecos donde no hay ningún ejemplar.

Además, en el inventario que nos ofrecieron, faltan algunas calles muy evidentes como la avenida de Cádiz, Marques de Paradas, Reyes Católicos o Martín Villa. Por tanto, ¿qué actualización del inventario han hecho las empresas privadas adjudicatarias del macrocontrato? ¿Han cobrado por ese trabajo? ¿Ha sido inspeccionado por el Ayuntamiento ese trabajo?

Como decíamos, el gobierno acaba de licitar una asistencia técnica para redactar el Plan Director del Arbolado Urbano… y vuelve a pedirse ahí la actualización del inventario. ¿Estamos pagando de nuevo por algo que, supuestamente, ya tendrían que haber hecho las empresas privadas del macrocontrato?

Pero el descuadre de los datos no acaba aquí. Si nos fijamos en la información del Lote 1 del macrocontrato (Conservación del arbolado y la jardinería asociada al viario. Sector Norte), que incluye a los distritos Triana, Casco Antiguo, Macarena, San Pablo-Santa Justa, Sevilla Este-Alcosa-Torreblanca y Norte, la disparidad en las cifras se puede apreciar en varios documentos.

Si nos fijamos en el programa de trabajo que la adjudicataria presentó al Ayuntamiento, las tareas previstas se aplican sobe un total de 59.353 árboles (la división por distritos se puede ver en la imagen de la izquierda), pero en el inventario que el gobierno ha facilitado a Izquierda Unida sólo hay 42.586 árboles en ese sector de la ciudad. ¿Dónde están los que faltan?

Todo este carajal se solucionaría con la transparencia y la participación ciudadana que el gobierno del PSOE nos ha venido negando a la oposición y a las entidades ecologistas desde el minuto uno en todo lo relativo al mantenimiento de nuestras zonas verdes.

¿Cuántos árboles hay en la ciudad de Sevilla? Pues no lo sabemos a ciencia cierta, pero a falta de que el gobierno cumpla con la moción aprobada y haga pública toda la información relativa al arbolado de nuestra ciudad, puedes descargarte el inventario que nos hizo llegar aquí.

Municipales 2019: no es tiempo de dar codazos

En multitud de ocasiones hemos teorizado sobre el proceso de unidad popular y sobre su concreción en la conformación de una candidatura unitaria a la izquierda del PSOE, como paso importante pero no esencial para lograr esa deseada y necesaria unidad.

Si nos referimos a nuestra ciudad, hay que empezar recordando que las cosas no salieron bien en las pasadas elecciones municipales. Más allá de movimientos tacticistas de las fuerzas políticas en aquel momento, lo que falló en la receta fue la inmadurez del debate y la fragilidad de los consensos generados.

Cuestionamientos infértiles sobre lo que queríamos ser de mayores llevaron a aquel proceso de (cierta) unidad al traste. Y es que perdimos mucho tiempo y nos debilitamos innecesariamente enrocándonos en debates secundarios y eternos: que si éramos una fuerza de izquierda o nos dejábamos caer en el pozo del municipalismo sin ideología; que si asumíamos con normalidad la presencia de organizaciones políticas y la fórmula de una coalición o nos sumábamos a la moda de los partidos instrumentales y las agrupaciones de electores…

También habría que tener en cuenta quizá la tardanza a la hora de iniciar aquel proceso y el hándicap que suponía intentar construir una candidatura unitaria a la sombra de las dos grandes capitales del país y sus marcados hiperliderazgos.

Hoy toca preguntarse si lo de 2015 fue un fracaso o no. De naturaleza optimista como soy, estoy convencido de que aquello fue más bien parte del proceso. Una parte de un todo que no tiene un final concreto y que se va construyendo poco a poco.

Dando por hecho que lo que se está fraguando actualmente en Sevilla  es un proceso de convergencia electoral (que no es poco) y que lo de la unidad popular va para largo y a fuego lento (como los buenos potajes), hoy podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que estamos en mejores condiciones que en mayo de 2015 para avanzar por la senda de la confluencia política.

Las organizaciones que por ahora estamos implicadas (esperamos que se sumen muchas más) en este proceso llevamos tiempo convergiendo de manera natural y sin imposturas, trabajando cómodamente y con sinceridad y coordinándonos a la hora de hacer propuestas políticas concretas, ya sea en las instituciones o en la calle. Coincidimos en las movilizaciones, en los barrios, parando desahucios…

Lo que tanto habíamos postulado en nuestros documentos que había que hacer se está cumpliendo con la práctica diaria, dejándose atrás desconfianzas y prejuicios pasados. Un proceso que se ha asumido con naturalidad, interiorizándose entre militantes, simpatizantes y personas ajenas. Lo importante no eran las siglas o que hubiera una pared separando dos grupos municipales, sino lo que éstos defendían y que ahí no había (grandes) diferencias.

Lo que hace cuatro años nos hizo perder tanto tiempo, parece que en estos momentos está superado. La otrora rancia sopa de siglas, ahora parece plato de buen gusto. Las estrellas, hoces y martillos no son tan malas compañeras de viaje. La presencia de partidos (de nuevo cuño o con decenios de historia) se acepta con normalidad y se asume (casi) sin complejos que somos de izquierda.

El reto que tenemos por delante no es pequeño. Vamos tarde pero también con buen paso y con un largo camino recorrido.

Pero para que esta vez salgan las cosas bien habría que despejar, en primer lugar, cualquier duda sobre los debates superados a los que hemos hecho referencia anteriormente. Se trata de no volver a tropezar con la misma piedra. Una cosa es dar la espalda a lo colectivo y a la construcción desde abajo, porque aunque haya lógicos y necesarios acuerdos por arriba es por abajo dónde se tiene que cimentar el proyecto, y otra cosa muy distinta es volver a la bisoñez práctica y política.

Si Zoido demostró cómo se puede desperdiciar una mayoría absoluta para resolver los problemas de la ciudad, Espadas ha evidenciado en este mandato que tampoco el PSOE está dispuesto a cambiar las prioridades del gobierno municipal para poner en el centro de la agenda política el combate a las desigualdades. Por tanto, a dónde queremos llegar ya está claro y hay amplísimos consensos al respecto. Señalar diferencias en este sentido y hacer de ellas un problema no es más que mala baba.

¿Qué queda? Dejar de dar codazos y centrarse. No es tiempo de protagonismos, es el momento de fomentar lo colectivo. No es tiempo de agendas personales, es el momento del ‘programa, programa, programa’. No es tiempo de señalar las diferencias, es el momento de potenciar lo que nos une. No es tiempo de buscar la foto a cualquier precio, es el momento de diluir los apellidos mientras nos arremangamos para la faena. No es tiempo de aparatos, es el momento de poner en valor el trabajo de cada organización en su conjunto. No es tiempo de agarrarse a aquello de que cualquier tiempo pasado fue mejor, es el momento de ser audaces y arriesgar. No es tiempo de verdades absolutas, es el momento de no tener miedo a remover nuestros cimientos. Tampoco es tiempo de reivindicar siglas, ni de contubernios internos, ni de cálculos postelectorales.

La falta de respuesta a los problemas materiales de la clase trabajadora, la necesidad de que no vuelva a haber un gobierno que dé la espalda a los barrios, la urgencia de poner la economía y la riqueza de la ciudad al servicio de los desposeídos y enfrentarse, llegado el caso, a los poderosos… nos obligan a dejar atrás los debates estériles y a superar los ‘yo’ en favor de los ‘nosotras’.

Lo dicho: sabemos quiénes son los enemigos y conocemos las piedras en las que hemos tropezado. Soltemos el lastre de lo accesorio y pongamos toda la maquinaria en marcha para llegar cuanto antes a la meta. Sin prisa, pero sin pausa… y sin codazos.

Ordenanzas Fiscales 2019: comodidad con la derecha y brazos cruzados con la izquierda

Intervención en el Pleno Extraordinario de las Ordenanzas Fiscales para 2019

Buenas tardes

Lo primero, mandar un saludo a los trabajadores y trabajadoras de este Ayuntamiento que hoy han ejercido su derecho a huelga en defensa de los servicios públicos y a pesar de este equipo de gobierno que se hace llamar socialista y obrero… incluso llegando algunos a presumir de sindicalistas.

Como ya suele ser normal en estos Plenos de ordenanzas fiscales, lo primero es cuestionar las formas. La cancelación de este debate de un día para otro y el retraso hasta el día de hoy ponen de manifiesto una clara mala gestión por parte del gobierno. Los que nos teníamos que pronunciar al respecto del proyectos: el TEA, el Consejo Económico y Social y los Grupos de la oposición lo hicimos en tiempo y forma.

Hay que recordar que los primeros días de septiembre, Espadas lanzó un órdago y planteó un acuerdo global de ordenanzas y presupuestos a los grupos de la oposición, declarando que era eso o el caos. El alcalde se instaló en la antipolítica al pedir que un debate capital, como el de los ingresos y los gastos, se alejara de la confrontación de ideas y de modelos de ciudad. Pedía que no se hiciera campaña electoral, pero anunciaba de forma electoralista una futura bajada de impuestos sin precisar criterios de renta ni progresividad.

Este proyecto de Ordenanzas Fiscales evidencia que estamos ante un mandato amortizado. Amortizado en tanto que el PSOE se ha entregado por completo al pacto con el Partido Popular: donde el señor Beltrán Pérez ha dicho que recorte, ha ido el señor Espadas a recortar. Y amortizado también por el nulo interés del gobierno en afrontar una modificación de impuestos y tasas medianamente seria y completa.

Como decía, Espadas se ha sumado al discurso falaz de que bajar impuestos es bueno per se. Lejos queda el programa electoral del PSOE cuando decía aquello de que “los impuestos y tasas deben siempre estar diseñados en torno a criterios de equilibrio, proporcionalidad y adecuación al contexto social y económico”.

Hoy nuevamente se va a dar un hachazo a la progresividad… y a las políticas progresistas. Es necesario preguntarse: ¿a quién ha beneficiado esta bajada? La respuesta es sencilla: a una minoría de los contribuyentes, basta con observar los sujetos con mayor cuota tributaria. Es decir, quiénes pagan más IBI en la ciudad. Y, según la respuesta que nos dio la propia Agencia Tributaria, estamos hablando de recibos que llegan desde un montante de 4’6 millones hasta un millón de euros.Si pagas más de un millón de euros en IBI… ¡claro que te beneficia la bajada fiscal! Si tienes propiedades suficientes como para pagar esas cantidades en el recibo del IBI, con el beneficio de la bajada puedes darle la razón al señor Millán y comprarte varios coches y montar algún que otro negocio.

En cambio, si eres un sevillano o una sevillana con un recibo de IBI medio (3 de cada 4 personas) pues el ahorro fiscal te da (como dijimos el año pasado) para unos cuantos cafés con leche o algún que otro viaje en autobús.

Pero claro, hablar de estas cosas es hablar de política… y cuando uno se dice socialista pero abandona sus principios, se siente mucho mejor en la antipolítica.

Lejos también ha quedado aquella parte del programa electoral del PSOE en la que decía que “es imprescindible el diálogo y el trabajo conjunto con todos los agentes económicos y sociales de la ciudad”, por eso este proyecto de Ordenanzas Fiscales da la espalda y desoye todas las propuestas del Consejo Económico y Social.

Hoy tenemos ante nosotros el giro definitivo de Juan Espadas hacia una política económica liberal, ni tan siquiera socialdemócrata y mucho menos socialista. Unos impuestos y tasas de derechas, que no piensan en la mayoría de la ciudad, con unos cuantos adornos de progresía barata que no sirven para nada. Y ahí está el balance de bonificaciones del año pasado que lo corrobora: ¿cuántas bonificaciones se han hecho a obras en VPO? Cero. ¿Cuántas por inicio de actividad? Cero. ¿Cuántas por fomento del empleo? Cero.

Este balance de la Agencia Tributaria arroja otro dato interesante (que no lo dice IU, lo dice el propio gobierno) y es que la bajada en el recibo del IBI para este año a la “familia media” es de 15 euros. Con 15 euros de ahorro al año, ¿qué puede hacer una familia? Insistimos en esta idea que no es otra cosa que hacer política y, cuando se hace política, hay que decidir para quién se hace, a quién se busca beneficiar. Hoy se vuelve a demostrar que Espadas no tiene en la cabeza a la mayoría social de nuestra ciudad.

Y así lo demostró también cuando planteó la subida del precio del agua, que le cogimos con el carrito del helado. Hay un compromiso de este Pleno y del Consejo de Administración de EMASESA de estudiar la implementación de una tarifa progresiva, según criterio de renta, como están haciendo otros ayuntamientos… y usted planteó tabla rasa y subida de la factura. ¿Gobernar para la mayoría? Volvemos a ponerlo en duda.

Estamos ante un alcalde conformista. Creo que el señor Espadas es actualmente el principal alcalde del PSOE a nivel estatal, pues en vez de intentar pintar algo en el panorama político, de reivindicar una financiación justa para los Ayuntamientos… se cruza de brazos, hace cuatro reformitas pactadas con el PP y pone pegas a todo lo que venga de fuera.

Porque eso es lo que ha hecho su gobierno, señor Espadas, ante las propuestas de Izquierda Unida: poner pegas.

Poner pegas al recargo del IBI a las viviendas vacías. Entendemos que hay margen legal, que la Ley andaluza ya no está recurrida al Constitucional y usted, en vez de afrontarlo como alcalde de la capital de Andalucía, le pone pegas, reparos… y se cruza de brazos.

Pegas también a la bonificación del IBI en polígonos industriales. Cuando el PSOE estaba en la oposición y presentaba esa enmienda, no le preocupaba tanto lo que se dejaba de ingresar. Ahora el interventor cuestiona la progresividad y hasta la propia bonificación y usted, señor Espadas, en vez de recordar sus viejos compromisos de oposición y ver cómo encajar la propuesta, se cruza de brazos.

Ante las viviendas turísticas, también se cruza de brazos. Hemos rescatado las propuestas que el PSOE hizo el año pasado… y ahora en 2018 votan en contra. ¿Será por conformismo? ¿Por mala memoria? ¿O por el pacto con el PP? Se cruzan de brazos ante cualquier política social que se haya querido incorporar a estas ordenanzas fiscales en el estrecho margen de maniobra que ustedes han impuesto al modificar tan pocas ordenanzas.

Y ahora dirán que el PSOE está en esta posición porque desde Izquierda Unida y desde Participa no le hemos dado más opción, porque no le aprobamos los presupuestos de 2018. Pero se ha parado a pensar alguna vez, señor Espadas, ¿por qué le resulta tan cómodo cumplir con la derecha y con la izquierda todo son pegas, reparos y brazos cruzados?