Titulares frente a cifras: un análisis de la liquidación presupuestaria

Hoy se ha votado en el Pleno la Cuenta General del año 2017 con la liquidación del presupuesto del año pasado. Aunque se trate de un documento técnico y su paso por el Pleno un simple trámite ante el Ministerio, vamos a analizar algunas cifras porque la política también es cuestión de números.

En términos generales, estamos ante una ejecución de un 83,72%… lo que el gobierno viene a llamar “por encima de la media”. Pero si entramos en los detalles, es cuando empieza a demostrarse una mala gestión económica por parte del PSOE.

Si nos fijamos en las inversiones, la ejecución en el 2017 fue únicamente del 35,18%, del 47% si hacemos el cálculo de la forma más optimista. Es decir, que no se ha ejecutado ni la mitad de lo que presupuestó en inversiones desde el Ayuntamiento. Si hacemos este cálculo en las inversiones a cargo de la Gerencia de Urbanismo, tenemos una ejecución que no llega al 4%.

Si atendemos al programa de gasto, al conjunto de políticas concretas, la Cuenta General del Ayuntamiento arroja unos datos muy preocupantes.

De cada 10 euros destinados a la atención a las personas con más necesidades se han dejado sin gastar 3 euros. Ese 30% parecerá poco pero, para una ciudad que es noticia por tener altos índices de pobreza, es una cifra que debería sonrojar al gobierno. Por ejemplo, en materia de intervención con población chabolista sólo se ha ejecutado el 15% del presupuesto y en políticas de empleo se han quedado en el cajón más de 2 millones de euros. Juan Espadas debería explicar a todas esas familias que lo están pasando mal cómo se come eso de dejar sin gastar 2 millones de euros en materia de empleo. O que explique que sólo han ejecutado el 42,15% de los fondos de los planes integrales en su conjunto (en los casos del Polígono Sur o del Polígono Norte han ejecutado cero euros)… como los cero euros en promoción y gestión de VPO.

Por poner otro ejemplo, en el programa de protección contra el cambio climático, el también presidente de la Red de Ciudades por el Clima, eliminó el 22% del presupuesto inicial (casi la cuarta parte) para luego ejecutar sólo el 60%.

Y por muchos golpes de pecho que se de el gobierno, en materia de conservación y mantenimiento de colegios se han dejado de ejecutar más de 3’7 millones, también más del 80% del presupuesto en materia de apoyo escolar sin gastar. En memoria histórica sólo se ha ejecutado el 26%, el 2% en mercados de abastos o en el Plan Decide de todos los distritos sólo el 39%.

Y sí, hoy estamos ante un documento técnico y un mero trámite administrativo, pero queda meridianamente claro (si bajamos al detalle) que la liquidación del presupuesto del año 2017 deja mucho, muchísimo, que desear.

El Delegado de Hacienda nos dice que no entremos al detalle, que hablemos del global. Pero basta dedicarle un poco de tiempo para que salga a la luz toda esa mala gestión. Como dicen, estos son los datos… suyas son las conclusiones (y los titulares).

 

¿Presupuestos del cambio?

Revuelo en la Plaza Nueva. El alcalde anuncia que va a presentar los presupuestos para 2016… cuando normalmente se aprueban en diciembre del año anterior.

El alcalde dice que a la oposición le va a gustar… lo mismo dijo con las ordenanzas fiscales y se tuvieron que aprobar diferentes aportaciones y enmiendas para que contaran con nuestro voto favorable. Recordemos la minoría en la que está instalada el equipo de gobierno de la ciudad.

Izquierda Unida hizo los deberes a tiempo. El pasado mes de noviembre (a finales) hicimos llegar al Delegado de Hacienda (por escrito) nuestras prioridades presupuestarias para el año que acaba de comenzar… seguimos a la espera de conocer el anuncio del alcalde para ver si coincide o no.

Igual que repetimos hasta la saciedad durante la campaña electoral: nuestra prioridad es el pan, el trabajo y el techo. El Ayuntamiento ha de garantizar una vida digna a todos los sevillanos y sevillanas y, por lo tanto, en estos nuevos presupuestos municipales tiene que haber una plasmación en números, en euros, para estas cuestiones.

Cuando hablamos de pan, hablamos de suministros básicos. A ninguna familia sevillana se le puede cortar el agua o la luz por cuestiones económicas, debemos pasar de la actual beneficencia a unos servicios sociales proactivos que garanticen estos derechos básicos a todas las personas.

Cuando hablamos de trabajo, repetimos lo que ya dijimos en la investidura (y a lo que Espadas se comprometió con su firma): «El Ayuntamiento no puede ser un mero espectador frente al drama del paro en nuestra ciudad. El fomento de la economía local y la creación de empleo deben ser las prioridades del gobierno municipal de Sevilla. Es necesario un Plan Extraordinario de Empleo que atienda a las familias sin ingresos».

Hablamos, por tanto, de fondos propios para un plan de empleo: la rehabilitación de zonas degradadas, de patrimonio público, la atención socio-cultural en barrios necesitados… Si se quiere ser ambicioso, se puede. Contemos con todo el intelectual colectivo que ofrecen los diferentes grupos municipales, los empresarios, los sindicatos o las asociaciones de vecinos (los que mejores conocen su territorio) para poner en marcha este plan.

Y cuando hablamos de techo, hablamos de garantizar la función social de la vivienda. El pasado 24 de noviembre se aprobaron muchas propuestas en el Pleno Extraordinario de Vivienda (que nosotros impulsamos a petición de la PAH Sevilla Este-Amate). Pues bien, todas esas medidas tienen que estar reflejadas en los presupuestos: la oficina municipal por el derecho a la vivienda, las ayudas al alquiler, la adecuación de las rentas de Emvisesa al 30% de los ingresos familiares…

Tampoco podemos olvidar lo que se aprobó en las ordenanzas fiscales, como antes he comentado. Los presupuestos de 2016 deberán recoger la línea de ayudas económicas para el pago del IBI (ayuntamientos del PP, como el de Málaga, ya la tienen en marcha) o el bonobús social para trabajadores que cobren menos del salario mínimo.

Sobra decir, que desde los presupuestos hay que garantizar también el mantenimiento del carácter público de nuestras empresas municipales y el aumento del gasto en asuntos sociales para que, de forma eficiente, podamos garantizar ese «pan» a todos los sevillanos y sevillanas.

Especial mención merece el Instituto Municipal de Deportes, se han aprobado diversas mociones en el Pleno para asegurar poco a poco que el deporte vuelva a ser un derecho y no un negocio. Eso también tendrá que estar reflejado en el presupuesto para 2016.

No podemos olvidar la defensa de una ciudad habitable y sostenible: hay que mejorar nuestras vías ciclistas y recuperar la Oficina de la Bicicleta, como instrumento necesario que coordine todas las políticas a favor de la bicicleta. La puesta en marcha de un plan para garantizar la accesibilidad universal (moción nuestra aprobada en el último Pleno) y la defensa de un modelo de movilidad sostenible, a través de un Plan Municipal y de actuaciones concretas, también es una de nuestras prioridades presupuestarias para los primeros presupuestos post-Zoido.

Y, para terminar y no por ello menos importante, el Ayuntamiento no puede dar la espalda (la espalda presupuestaria) a la lacra de la violencia de género. Por ello hemos propuesto el aumento de la partida de Planes de Igualdad y lucha contra la Violencia Machista. El compromiso con la Cooperación al Desarrollo también debe estar patente, ampliando progresivamente los fondos destinados a este tema tras su desaparición en la etapa del PP. Y, aunque ya no salga en los telediarios, tampoco podemos mirar a otro lado ante la cuestión de los refugiados. Me remito de nuevo al acuerdo firmado por Espadas: «Declaremos Sevilla como una CIUDAD ABIERTA, donde el civismo y la cooperación sean las normas que marquen la convivencia entre sus gentes; donde ningún ser humano sea ilegal; y donde la migración sea contemplada como un fenómeno enriquecedor de nuestra propia diversidad».

Y a todo esto, que sería el fondo del presupuesto, hay que sumar las formas. Hablamos de un ejercicio de transparencia presupuestaria, como ya exigimos el pasado mes de octubre tras nuestro encuentro con la Plataforma de Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD). Se hace necesario, entre otras cuestiones, un “Presupuesto Ciudadano”: una presentación no técnica que permita a cualquiera comprender los planes del gobierno municipal para ingresar y gastar los fondos públicos.

¿Presupuestos del cambio? Habrá que verlos.

Sí se puede

Hoy la18748637500_7d760227d3_z mayoría de la prensa local destacaba una noticia: Espadas no podrá evitar que la policía local actúe en los desahucios. Frente al lema de «Sí se puede» comienzan a surgir voces conjugando el verbo poder en negativo.

Tras cuatro años de gobierno absolutísimo del Partido Popular en la ciudad, es el momento de pegar un puñetazo sobre la mesa, de ser valientes y de exigir un Ayuntamiento que no sea neutral.

El Ayuntamiento no puede ni debe hacer el trabajo sucio para la banca. Ni la policia, ni los bomberos (como alguien ya ha dejado caer) deben participar en los desahucios si de verdad nos creemos aquello de un Ayuntamiento que esté del lado de las familias que lo están pasando mal.

Apoyamos la investidura de Espadas el pasado 13 de junio para, como se recoge en el compromiso firmado con el PSOE, hacer de Sevilla “una ciudad libre de desahucios” y para “abrir un nuevo tiempo en el que la vivienda sea un derecho y resulte imposible que pueda haber gente sin casa mientras algunos se enriquecen con la necesidad”.

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El actual delegado de bienestar social y empleo, firmando el acuerdo con la PAH

No sólo se trata de acuerdos entre formaciones políticas, el propio PSOE se comprometió en campaña electoral con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH Este-Amate) con una serie de acuerdos entre los que estaba el de “no aportará apoyo de la policía local a los operativos policiales de las órdenes de desahucio”. Entonces… ¿a qué viene este debate ahora?

¿A qué viene recular ahora? Sobre todo cuando muchos municipios han demostrado que sí se puede: Conil, gobernada por IU, o Albox en Almería, gobernada por el PSOE.

Si en su día Andalucía fue vanguardia en políticas de vivienda, parece que estamos volviendo a la retaguardia con medidas como la anunciada por el gobierno de Susana Díaz de comprar las viviendas a los bancoslo que sería, de nuevo, rescatar a la banca con dinero público. Esperemos que esta idea ni se le haya pasado al gobierno municipal por la cabeza y, sobre todo, teniendo en cuenta el número de viviendas públicas vacías en la ciudad.

Lo que sí esperamos que se le haya pasado por la cabeza, es la posibilidad de aplicar la ley y sancionar las viviendas vacías propiedad de los bancos. Ni bolchevique, ni revolucionaro… simplemente cumplir la ley.