Debate del estado de la Ciudad 2018: este árbol sí necesita un apeo

Buenos días

Recordará, señor Espadas, aquel 13 de junio de hace ahora tres años, que en este mismo salón se plantó una semilla. Nosotros le ayudamos a plantarla con el apoyo en la investidura, la semilla fue echando algunos brotes verdes y ya se barruntaba en árbol, le dimos agua de riego y algo de abono con los primeros presupuestos de este mandato, con la esperanza de que echara unas fuertes raíces y unas grandes ramas que dieran cobijo a gorriones, vencejos… pájaros que consiguieran hacernos olvidar la larga sombra de las gaviotas que aún revoloteaban por la zona.

Como decía, el árbol crecía y crecía… pero pronto comenzó a mostrar síntomas de mala savia, comenzó a inclinarse a la derecha, a llenarse de podredumbres, a caérsele las hojas y a dejar de dar sombra. El alcorque se lo llenaron de cemento y se lo recubrieron de plástico en forma de césped artificial, césped artificial verde, eso sí. Los frutos se empezaron a pudrir y es que, lo que empezó con la intención de ser un fuerte roble acabó siendo un naranjo, de naranja amarga… pero sin ni siquiera azahar que perfumara.

Hoy podemos afirmar, sin equivocarnos, que el árbol no ha estado a la altura de las circunstancias. Y hablamos en pasado porque creemos, sinceramente, que el tiempo de este árbol en la ciudad ya ha vencido. Como dice el refrán: árbol que crece torcido, ya nunca se endereza.

Porque en todo este tiempo, señor Espadas, su árbol (su gobierno) no ha sabido o no ha querido dar un carácter ni social ni de izquierdas a sus políticas. Un gobierno plano, continuista en lo básico y que en absoluto ha respondido a las expectativas que generó.

Su gestión se ha caracterizado por la inacción, la improvisación y el incumplimiento sistemático… de sus compromisos electorales, de los acuerdos de investiduras, de las mociones aprobadas en Pleno, de las enmiendas incorporadas a los presupuestos o las ordenanzas fiscales.

Y, aunque está feo eso de hacer leña del árbol caído, hoy se trata de debatir del estado de la ciudad, vayamos por partes:

Seguimos teniendo el dudoso honor de contar con los barrios más pobres del país. Una triste estadística que, un año más, vuelve a ser noticia con Sevilla como protagonista. La desigualdad sigue siendo la tónica en nuestra ciudad, ¿qué mensaje se le manda a estos barrios desde el Ayuntamiento? Señor Flores, ¿dónde está el famoso refuerzo de los servicios sociales? ¿Para cuándo la continuación del programa de atención a las zonas más desfavorecidas de la ciudad que lleva meses paralizado?

Pese a que el alcalde aplauda los “magníficos datos” de empleo y diga que la situación económica de la ciudad es la mejor de los últimos diez años, no bajamos de los 70.000 parados. Habremos bajado unos 14.000 parados en este mandato, mientras que la ciudad ha perdido 13.000 habitantes. Señor Espadas, ¿a usted le salen las cuentas?

Además, el poco empleo que se crea es absolutamente precario y temporal, vinculado en casi un 80% al sector servicios. El 13% de los hogares tienen a todos sus miembros en el paro, ¿qué solución se les ofrece a estas familias?

Se produce una media de dos desahucios al día, mientras hay más de 20.000 pisos vacíos (según la propia EMVISESA) a los que no se mete mano. Se sigue sin dar una respuesta real a las familias que se ven obligadas a dejar su casa. La burbuja del alquiler sigue creciendo, los precios se disparan… y la respuesta del gobierno municipal, en este momento, es hacer una encuesta ciudadana y marear con titulares.

El PSOE prometió acabar con las carencias en la atención a las mujeres víctimas de violencia machista. Señora Díaz, ¿dónde está el famoso refuerzo de los Centros de Atención Integral a la Mujer? Y ahora caminan en la dirección contraria, planteando la eliminación de la atención especializada, cambiando a las expertas en género por administrativas. Por no hablar de la reducción del 71% de las ayudas en materia de vivienda para las víctimas. Señora Díaz, ¿por qué es tan vehemente con los recortes del PP y tan dócil con los que hacen ustedes mismos?

La realidad es que los vecinos y vecinas no perciben mejoras en sus barrios y se sienten,, en su mayoría, abandonados. La falta de respuesta es la norma generalizada en todos los distritos, con mayor repercusión en los barrios que se sienten directamente ignorados (sí, ignorados) por este Ayuntamiento. ¿Qué respuesta se da a los vecinos de Polígono Sur, Torreblanca, Bellavista o Amate que reclaman unos barrios vivos y seguros?

Asistimos, además, a un deterioro generalizado de los servicios públicos. Las privatizaciones impulsadas por Zoido continúan. Las trabajadoras y trabajadores públicos ven cómo se desmantela poco a poco sus servicios para que entren las contratas privadas. Señor Castillo y señora Macías, de buenas voluntades no se puede estar viviendo todo el mandato.

Hemos visto y hemos escuchado, aquí con nuestros propios oídos y en esta misma bancada, como se critica y se persigue la protesta de estos empleados públicos. Como se pide que se llame al Servicio para ver si están en su puesto de trabajo o no; como, directamente, se amenaza con querellas o como el alcalde le echa la culpa a los trabajadores y les chantajea con aquello de “en la calle o en la mesa de negociación”. Señores del gobierno, ¿dónde se han dejado la ‘S’ de socialista y la ‘O’ de obrero?

En la senda de la privatización se enmarca también la política deportiva de este gobierno. Han continuado con el mismo modelo del PP y han seguido llenando las arcas privadas con las instalaciones que son de todas y de todos. Señor Guevara, ¿se acuerda cuando se ponía en la pancarta contra las privatizaciones de Zoido?

Y e cuanto a participación ciudadana, al margen de ser noticia nacional por el referéndum de la Feria… ¿qué se ha hecho? Dicen ser muy participativos pero son ustedes más del despotismo ilustrado de “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”. Señora Castaño, ¿qué hay del nuevo reglamento de participación ciudadana? Y señora Castreño, ¿qué hay del nuevo reglamento del Pleno?

Nuestra ciudad es cada vez menos verde sin que el gobierno municipal haga nada por evitarlo más allá de anunciar cosas, anunciar… hacer poquito. Los grandes planes proclamados a principio del mandato (movilidad, peatonalizaciones, eliminación de veladores, accesibilidad universal, lucha contra el cambio climático…) aún no son una realidad en el día de hoy, en el último Debate del estado de la Ciudad de Espadas como alcalde. Señor Espadas, señor Muñoz, señor Cabrera y señor Guevara, van a pasar a la historia por la destrucción del arbolado, por llenar los alcorques de césped artificial, por seguir privatizando nuestro espacio público y por no haber recuperado las restricciones al tráfico privado en el Casco Antiguo.

La gestión de los fondos europeos ha estado marcada por el oscurantismo y la improvisación, sólo cuando Izquierda Unida acudió a la Comisión Europea el gobierno se dignó a convocarnos para rendir cuentas. Por cierto, señora Castreño, se comprometió a volvernos a convocar antes de agosto: se le acaba el tiempo y el crédito.

Y por ir terminando este balance, las modificaciones del PGOU que tanto criticó el PSOE en la oposición han continuado en este mandato. ¿Se acuerda, señor Espadas, de lo que decía usted sobre la catalogación de Altadis, sobre el Batán, sobre la eliminación de equipamientos en el Casco Antiguo? Señor Muñoz, el nombre de “hábitat urbano” era bonito… pero a usted le queda grande.

Señor Espadas, como habrá podido comprobar (si es  que tiene algo de autocrítica) su árbol está lleno de ramas podridas. ¿Va a responder usted por lo que hemos cuestionado a sus compañeros de gobierno? Esperemos que sí, es usted el responsable de todos ellos y hoy está aquí para eso, para rendir cuentas.

A la espera de su respuestas, tenemos ya el informe técnico singularizado (como a usted le gusta decir) y, sin ánimo de asumir riesgos, podemos afirmar que estamos ante un árbol que está amortizado, un árbol que ha estado durante estos tres años malgastando diferentes sustratos, que no ha supuesto ningún cambio sustancial, que no ha sabido dar los frutos que se esperaban de él.

Señor Alcalde, no ha sido un jardinero valiente, le ha sobrado entreguismo a los intereses de las fuerzas conservadoras de esta ciudad. Ha sido sumiso con la Junta y ahora comienza a serlo con el Estado, no está sabiendo darle a Sevilla el protagonismo que necesita. En ese postureo que tanto le caracteriza y en esa venta constante de humo, tiene usted todas las papeletas para el Goya al mejor actor secundario… pero ni un solo premio ni a mejor dirección ni a mejor guión original.

Y es que tenemos un gobierno volcado en los espectáculos, en las fiestas mayores y poco más. Un triste árbol que aspira con ser durante todo el año árbol de navidad, con sus luces, sus bolas de colores y sus estrellas. Una continua exhibición de juegos de artificio porque es ahí donde se encuentran cómodos, en esos debates de faranduleo… no en el de cómo resolver los grandes problemas de la ciudad, como el paro, los desahucios, la pobreza o la desigualdad.

Y es que la agenda social no brilla entre las prioridades de su gobierno: para muestra la modificación presupuestaria aprobada en el último Pleno. Fondos para el mantenimiento de los barrios, para la lucha contra las violencias machistas, para la cooperación al desarrollo o para el empleo… que acaban destinándose a unos premios de cine y a una cumbre de turismo. Ejemplo paradigmático de su gobierno y de su modelo de ciudad.

Usted hace tiempo que no riega el árbol, señor Espadas. La seña de identidad de su gobierno hasta ahora ha sido la de mojarse lo menos posible e intentar contentar a unos y a otros. Esta inacción, ese continuo caminar por el alambre, ese no querer molestar a las fuerzas vivas de la ciudad, ese pasar de puntillas por las cosas… está provocando frustración y decepción en la población y da cuenta del fiasco de la gestión del Partido Socialista.

La ciudad está como un árbol en permanente letargo, un árbol que era de hoja perenne pero al que no le salen las hojas; quizás eche alguna flor bonita cuando se acerque la campaña electoral, por aquello de la primavera, pero el árbol está seco, hueco por dentro y las ramas se caen día sí y día también.

No sabemos si la solución de este árbol será un apeo; lo que sí tenemos claro es que no da tiempo a una revaluación y que la solución a los problemas de esta ciudad no son los frutos que da.

Y tenemos que recordar una vez más que están ustedes en minoría absoluta y, en vez de construir, de aceptar la crítica, de acoger la propuesta de forma seria y con disposición a trabajar (no solo con buenas palabras), en vez de todo eso… se han envuelto en la soberbia y en la prepotencia.

Ante este panorama, el gobierno del PSOE se ha dedicado a dar bandazos, a irse por las ramas, a perder el tiempo, en lugar de a impulsar las políticas que necesitamos para atajar la emergencia social, para combatir la desigualdad y para avanzar hacia una ciudad más habitable y sostenible.

Ni usted, señor Espadas, ni nosotros, tenemos una varita mágica para solucionar todos los problemas ni conocemos la clave del éxito rotundo… pero, como decía Woody Allen y en eso usted tiene un sobresaliente, “la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”.

Sevilla merece un giro a la izquierda de verdad, que vaya más allá de la retórica vacía de su gobierno y que esté acompañado de cambios profundos que garanticen un modelo de ciudad inclusivo, sostenible y participativo. Y el PSOE ha demostrado que ni es capaz, ni tiene voluntad de impulsar un proceso de este calado.

Y termino como empecé, con otro símil arbóreo y con otro refrán: árbol que no da fruto, pide sustituto.

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