No es libertad de expresión

El bus del odio, ese vehículo naranja fletado por la organización ultracatólica de HazteOir, quiere esconderse detrás de la “libertad de expresión”. Sí, esconderse.

Hablan de libertad de expresión cuando en realidad lo que quieren es permisividad para difundir su discurso del odio. Y por ahí no podemos pasar…

Todos los grupos municipales, a través de una declaración institucional, han señalado al autobús como ‘non grato’ porque negar la identidad de las personas trans, especialmente de niños y niñas, merece nuestro rechazo.

Pero, nuevamente, el gobierno local se queda en la foto… en la concentración frente al Ayuntamiento sin poner las herramientas que tiene para impedir la llegada del autobús, como sí han hecho en otras ciudades.

Y, nuevamente, vemos como sólo la movilización social ha conseguido el objetivo: que el autobús se vuelva por donde vino.

Utilizar el ‘bullyng’ como nuevo lema del autobús y pedir ‘respeto para todos’ es una desvergüenza y se ríen de tantos jóvenes que sufren acoso escolar por sentirse de forma diferente o por querer diferente.

Algunos niños tienen vulva, algunas niñas tienen pene, a algunos niños les gustan los niños y otras niñas tienen novia. Negar esto, es negar la realidad.

Pasearse por la ciudad difundiendo este discurso o utilizar espacios públicos para atacar la diversidad no puede ser respetable. La libertad de expresión acaba donde comienza el fomento del odio, que no nos engañen.

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