Un Pleno Extraordinario para echar gasolina al fuego

Lo primero, dar un saludo y un fuerte aliento a los casi 200 trabajadores y trabajadoras de Arvato que ahora mismo se concentran en Fibes en defensa de sus puestos de trabajo. Más de 192 familias sevillanas que tienen en juego su sustento, eso sí es un problema para un Pleno Extraordinario.

Al enterarme de la convocatoria de este Pleno me acordé de aquellas palabras de José Díaz, panadero del barrio de la Macarena y Secretario General del PCE que decían: “¿Patriotas ellos? ¡No! Las masas populares, vosotros, obreros y antifascistas en general, sois los patriotas, los que queréis a vuestro país libre de parásitos y opresores; pero los que os explotan no, ni son españoles, ni son defensores de los intereses del país.”

La declaración unilateral de independencia no es la solución… pero tampoco este Pleno ayuda. Estamos claramente ante un Pleno que no sirve para solucionar el conflicto político que se vive en Catalunya.

La celebración de este Pleno para proclamar la “unidad indisoluble de España”, al igual que ocurre con la suspensión de la autonomía catalana o con el envío de policías y guardias civiles a Catalunya, no contribuye a solucionar el problema sino que lo agrava.

Nos parece una enorme frivolidad y una tremenda irresponsabilidad que, con la cantidad de problemas que hay en nuestra ciudad, algunos estén pensando en hacer campaña y peleando por ver quién tiene la bandera rojigualda más grande.

Después somos nosotros los que que no estamos en las prioridades de la ciudad, pero cuando hemos logrado sacar adelante algún pleno extraordinario ha sido sobre empleo o sobre vivienda.

La actitud del Gobierno de España ha sido antidemocrática, irresponsable y reaccionaria, se ha basado en la represión y el autoritarismo. La vulneración de los derechos fundamentales cometida por el Gobierno de Rajoy es gravísima y ha afectado al conjunto de los ciudadanos del Estado y no sólo a una parte de la población catalana.

Por cierto, también suena a chiste que el partido más corrupto de Europa se atreva a dar lecciones de legalidad y pretenda erigirse en el máximo defensor de una Constitución que en el día a día pisotean cuando se trata de hacer cumplir los derechos sociales, como el trabajo, la vivienda o el reparto de la riqueza.

Frente a quienes usan a Cataluña para tapar su corrupción (sean del 3% o de la Gürtel), frente a quienes apuestan por la vía de la represión y del estado de excepción, frente a quienes añoran volver a los tiempos de una, grande y libre, decimos que NO. Que Andalucía y Sevilla deben desempeñar otro papel en esta encrucijada y que tenemos la obligación histórica de tender puentes, propiciar espacios para el encuentro y formar parte de la solución…. e insistimos, este Pleno no tiende puentes.

La lucha de banderas no sólo está ocultando la corrupción, también los problemas sociales. El problema de los trabajadores y trabajadoras de Catalunya no es la patria (sea el Reino de España o la República de Catalunya), el problema son las políticas neoliberales que tienen como consecuencia la pobreza y la precariedad.

En IU no defendemos la independencia, pero sí defendemos el derecho a la autodeterminación de los pueblos y consideramos que la ciudadanía catalana tiene que decidir su futuro en un referéndum acordado con el Estado. Frente al “a por ellos” que se ha coreado de forma vergonzosa a la Guardia Civil, apostamos por el “con vosotros”.

Hay un 80% de la sociedad catalana que quiere votar, esté a favor o en contra de la independencia. Ante esto, se puede actuar con represión, jueces y policías o, por el contrario, se puede afrontar la realidad e intentar resolverlo con diálogo y negociación.

Además, consideramos que la mejor fórmula para nuestro país en estos momentos es la República Federal. Sólo un modelo de Estado que garantice los derechos sociales y cubra las necesidades de sus ciudadanos, al tiempo que reconozca que España es un país plurinacional, puede ser útil para solucionar los graves problemas políticos que estamos abordando en la actualidad.

La vigente Constitución no es “un faro de nuestro bienestar” como dice el texto de la declaración que propone el PP, la Constitución del 78 está agotada como consecuencia de la ofensiva neoliberal de los últimos años. Por eso, desde IU apostamos por un horizonte constituyente, un proceso necesario para un nuevo modelo de convivencia que garantice los derechos humanos, algo imposible bajo el actual marco.

Aunque creo que ha quedado claro, vamos a votar en contra de la propuesta de declaración institucional. Desde Izquierda Unida no vamos a ser partícipes de una propuesta que sólo sirve para echar gasolina al fuego y para incrementar la tensión.

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