Ocaña ya tiene su calle

Hoy se ha votado en Pleno la nominación de una vía para José Pérez Ocaña. Nos hubiera gustado que la calle estuviera en la zona de la Alameda, un lugar emblemático para el pintor de Cantillana, pues fue en ese lugar pregonero del primer carnaval en la ciudad tras la dictadura con un cartel emulando el escudo de Andalucía con un Hércules homosexual y dos perros en vez de dos leones: se refería el ABC por aquellos días a este evento como “una gran bacanal de homosexuales, travestis, transexuales, gays e imitadores de estrellas”.

Pero parece que, para tener una calle en el centro de la ciudad, hace falta ser torero, capataz, párroco… o militante del PSOE. Ocaña tendrá finalmente su calle en el Distrito de San Pablo-Santa Justa, barrio obrero, cerca de la calle de Rafael Alberti.

La Ocaña, artista y activista andaluz, como cantó Carlos Cano “armaba el taco, era la revolución”, se convirtió en un símbolo de resistencia al franquismo y removió conciencias durante la Transición. Revolucionó las Ramblas de Barcelona, incomodando a los defensores de la tradición,  el puritanismo y la rectitud.

Pedimos al gobierno que preparemos la nominación de esta vía con la suficiente antelación, que cuente con nosotros, que avisemos a la familia con tiempo, a los promotores, al Ayuntamiento de Cantillana y a su comunidad educativa.

Y termino agradeciendo el trabajo durante tanto tiempo en torno a la figura de Ocaña. A la editorial Atrapasueños por promover la iniciativa con motivo del 70 aniversario de su nacimiento y por su trabajo para que no caiga en el olvido, a la familia de Ocaña, a sus seguidores, a la militancia de IU volcada con este tema, a Angelines (alcaldesa de Cantillana) por hacernos sentir como en casa cada vez voy y, mención especial, al anterior delegado de Hacienda -Joaquín Castillo- porque me consta el empeño personal en sacar adelante la propuesta.

Hoy se hace un poco más de justicia con la memoria de La Ocaña. Fue libre en la duda, libre en el te quiero, libre libre, libre como el viento. Y pagó el precio de vivir, y la alegría la pagó, con la moneda amarga del limón.

Publicado en Blog, Sevilla.

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