Plan Decide… el problema está en quién decide

En estos días se están celebrando las Juntas Municipales de Distrito de forma extraordinaria para votar los proyectos del ‘Plan Decide’ impulsado por el gobierno del PSOE en la ciudad. La crítica que hacemos desde Izquierda Unida no se basa en el poco dinero destinado a las inversiones de este plan o en el poco tiempo que se ha dado para presentar las propuestas… que podrían ser cuestiones criticables.

Como dice el título de esta entrada: el problema en el ‘Plan Decide’ es quién decide. Cuando el gobierno municipal presentó el proyecto dijeron que su objetivo era “dar voz a los vecinos en la inversión pública desde los distritos”. Una frase grandilocuente esa de “dar voz a los vecinos” que viene a confirmarnos lo distorsionado que está el concepto de la participación ciudadana. ¿Qué es la participación ciudadana? ¿Cualquier proceso de mínimo acercamiento de la decisión al ciudadano ya es un proceso de democracia directa?

¿Participación directa o a través de unas pocas personas representantes? Vayamos al marco legal que nos rodea para diferenciar democracia representativa y democracia directa:

  • El artículo 23 de la Constitución Española recoge que “los ciudadanos tiene el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal”. Reconoce como derecho fundamental la opción de participar de dos formas: de forma directa o a través de representantes.
  • En el Estatuto de Autonomía de Andalucía dice en su artículo 30 que “los andaluces y andaluzas tienen el derecho a participar en condiciones de igualdad en los asuntos públicos de Andalucía, directamente o por medio de representantes. Al igual que antes, se recogen las dos formas de participación.

La democracia representativa ha supuesto un avance histórico respecto a otros sistemas políticos, como lo atestigua la lucha por el sufragio que hasta fechas recientes había sido negado a amplios sectores de la población. Sin embargo, la idea de que la elección de nuestros representantes, a través de la emisión del voto una vez cada cuatro años, es un elemento necesario pero insuficiente. El impulso de formas directas de participación ciudadana que complementen las instituciones representativas se ha convertido en una demanda social de primera magnitud como se viene poniendo de manifiesto en los últimos tiempos.

Y pese a que, como hemos visto antes, el marco legal reconoce el derecho a la participación directa… lo cierto es que la participación a través de representantes es la que se ha potenciado. Además, cualquier propuesta para avanzar en la participación directa se ataca por sus detractores como un intento de acabar con la soberanía popular y, ahora que Cataluña está de moda, como una forma de romper España a través de consultas ciudadanas.

¿Pero dónde está el problema del ‘Plan Decide’? Primero en que sólo las entidades de los Consejos de Participación Ciudadana han podido presentar propuestas: un vecino de a pie con un problema o una buena idea no lo ha podido hacer, ni tampoco alguna asociación que no estuviese representada en el Consejo de Participación de su distrito.

plan decideUna vez presentadas las propuestas, no hay un proceso de debate donde se contrasten las propuestas… como si lo había en los Presupuestos Participativos en la época de Izquierda Unida. El Pleno de la Junta Municipal se va a limitar a rellenar el formulario que vemos a la izquierda puntuando tres proyectos con 3, 2 y 1 punto.

Por tanto, los que deciden finalmente qué se hace y qué no se hace no son los vecinos y vecinas (democracia directa) sino los 22 representantes de la Junta Municipal (democracia representativa).

En definitiva, se limita quién propone (Consejo de Participación) y quién vota (Junta Municipal). El ‘Plan Decide’ no cumple ni por asomo con los requisitos mínimos exigibles en cualquier proceso de presupuestos participativos, ya que ni es universal, ni está autorreglamentado por los vecinos, ni es deliberativo, ni contempla un sistema de seguimiento y control o un plan de evaluación final.

Por eso decimos que este plan no supone ningún avance más allá de que unas pocas entidades pueden sugerir propuestas de forma sistematizada. Lamentamos que el PSOE limite la “participación ciudadana” a que 22 personas rellenen un casillero con 3, 2 y 1 punto. Poca valiente, pose y parche… esta podría ser una definición del ‘Plan Decide’ en pocas palabras.

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