Un repaso a 2016 desde Plaza Nueva

Si el año en el Ayuntamiento se tuviera que reducir a únicamente dos hitos, éstos serían seguramente el debate de las Ordenanzas Fiscales y el de los Presupuestos Municipales. En ambos casos, Izquierda Unida ha jugado un papel fundamental durante el año que se acaba. Desde nuestro Grupo Municipal hemos construido las prioridades y abordado la elaboración de las enmiendas desde un proceso participativo, menos del que nos hubiese gustado por falta de tiempo, entablando encuentros y conversaciones con diversos sectores y agentes sociales de la ciudad. Personas y organizaciones que han aportado su granito de arena a nuestras enmiendas y con las que hemos trabajado para tejer alianzas.

zona-azulLas Ordenanzas Fiscales para el año 2016 fueron aprobadas con el voto a favor de PSOE, Participa e IU. Con el objetivo de “que pague más quien más tiene”, conseguimos que salieran adelante el 80% de nuestras enmiendas (en el blog escribí en su momento sobre lo que habíamos conseguido sacar adelante). También durante este año se ha celebrado el debate de los impuestos y tasas de 2017, ahí Espadas ha desmostrado su estancamiento y la falta de interés en avanzar en una política fiscal más justa y progresiva. El alcalde parece que comienza a perderse en un Ayuntamiento sin mayorías claras e intentando complacer a todos no está complaciendo a nadie.

En el Pleno de aprobación inicial de las Ordenanzas Fiscales demostró lo marrullero que puede llegar a ser el PSOE y el alcalde, instalado en el conformismo, tiró de proclama facilona contra el Partido Comunista o Ada Colau, también lo conté en el blog y lo puedes leer aquí.

En el caso de los Presupuestos Municipales, estos fueron aprobadas con el voto a favor de PSOE, Ciudadanos e IU.  Hay que recordar el marco político en el momento de las negociaciones del presupuesto: a nivel nacional PSOE y Ciudadanos se daban la mano para intentar la investidura de Pedro Sánchez, ese pacto nacional parece que se calcó a nivel municipal: foto y firma incluidas. La realidad es que el acuerdo firmado en el Ayuntamiento entre ambas fuerzas es un acuerdo político de legislatura que atañe a varios años y que tiene poca trasposición real en el presupuesto. Dicho de otra forma, el grupo municipal de Ciudadanos no elaboró muchas enmiendas que luego se vieran recogidas en el presupuesto… se hablaba de acuerdos hipotéticos y a futuro como la bajada del IBI para 2017 (algo que no se ha hecho).

Finalmente, el proyecto final recogió el 100% de las enmiendas defendidas por Izquierda Unida. Cabe añadir que también se recogían 19 enmiendas exclusivamente presentadas por Participa Sevilla: el último intento de un PSOE que no supo negociar con la izquierda y se tiró a los brazos de Ciudadanos con total de contar con tres votos más en el Pleno.

Pero, evidentemente, del dicho al hecho hay un trecho y el cumplimiento de todo lo acordado en Ordenanzas y Presupuestos presenta un balance muy pobre y negativo: hemos estado ante una pésima gestión de las Ordenanzas Fiscales (sin publicidad, sin promocionar las ayudas y, en algunos casos, directamente guardándolas en un cajón) y también ante una muy baja ejecución de nuestras enmiendas a los Presupuestos.

A todo esto hay que sumar las múltiples modificaciones presupuestarias del Gobierno, con nuestro voto en contra, y que han hecho que el presupuesto final se parezca al inicial como un huevo a una castaña. De todas esas modificaciones, la más descarada es, sin duda, su último intento para comprar la Casa Fabiola y edificio de Plaza Nueva. En el primer caso, sólo Izquierda Unida votó en contra (el resto parece que se peleó para salir en la foto con Bellver) y, en el segundo, Juan Espadas sintió la más fría soledad de la minoría en sus carnes.

El gobierno municipal ha sacado en este año su cara más liberal. Puede ser una cuestión ideológica (el ‘sí’ a Rajoy del que Espadas ha sido partícipe es un ejemplo) o una cuestión de incapacidad manifiesta (basta hacer un repaso al equipo del alcalde para darse cuenta de todo el relleno que tenía la lista electoral del PSOE), pero la cuestión es que Espadas no ha sabido (o no ha querido) aprovechar el apoyo de los dos grupos de izquierdas (IU y Participa) durante su primer año de mandato y ha preferido (o le han obligado desde San Telmo) acercarse a la derecha. Como alcalde más importante de su partido a nivel nacional (todas las grandes capitales están en manos de candidaturas unitarias a la izquierda del PSOE), demuestra lo insulsa y efectista que es la política municipal en manos de los socialistas. El cambio, por el momento, no ha llegado a Sevilla.

coche-espadasDurante 2016 se ha celebrado el primer aniversario del ‘Gobierno Espadas’ y su consiguiente Debate del Estado de la Ciudad. En Izquierda Unida fuimos los primeros en hacer público el documento de balance del primer año de gobierno, donde concluimos que (lejos de lo que decía Espadas) Sevilla ni despega, ni arranca.

Seguimos ante un gobierno local al ralentí, que no termina de arrancar, con una lentitud excesiva en la toma de decisiones, que va dando bandazos sin ton ni son, que a menudo se comporta como si ostentase una mayoría que no le dieron las urnas y que, desde luego, no está enfocando adecuadamente sus prioridades. Al igual que Zoido, Espadas se pasa mucho tiempo distraído o volcado en cuestiones que deberían ser secundarias, en lugar de centrarse en buscar soluciones a las demandas de pan, trabajo y techo de las capas populares. La agenda de las tradiciones y del folklore, lamentablemente, continúa imponiéndose también con el PSOE a la agenda social.

Ha sido, en resumen, un año de numerosos anuncios y titulares en prensa, pero de escasos hechos concretos. Doce meses de mucho ruido y pocas nueces. Nos encontramos ante un alcalde que no está cumpliendo ni lo que prometió en campaña, ni lo que firmó en el acuerdo de investidura, ni tampoco lo que se aprueba en los plenos del Ayuntamiento. Y eso, a nuestro juicio, comienza a ser grave y preocupante.

Además de estos hitos en el calendario, mes tras mes se suceden los Plenos y las mociones y preguntas. Diferentes conflictos laborales de la ciudad han entrado al Salón Colón de la mano de IU, la lucha del pueblo saharaui, la crisis de los refugiados, la defensa del deporte como derecho y no como negocio, la puesta en valor de nuestra red de cercanías, la defensa de los derechos de los animales y su bienestar, múltiples demandas de los barrios y del colectivo de personas mayores, la lucha contra el cambio climático, la violencia de género o los cortes de luz…

derechoalaguaSi personalmente tengo que elegir alguna de las mociones, sin duda me quedaría con dos. Por un lado, la moción conjunta con Participa para que EMASESA reconociese el derecho humano al agua. Por las múltiples reuniones anteriores y posteriores que dio dicha moción para encarrilar a un gobierno que no se lo terminaba de creer, el interés del Defensor del Pueblo Andaluz sobre la cuestión o las múltiples concentraciones de familias afectadas que lo único que pedían era poder darle un vaso de agua a sus hijos. Pese a que aún queda mucho por hacer, se han dado importantes avances y, en el último Pleno, se ha confirmado el cambio de reglamento de EMASESA para impedir los cortes a familias que no pudiesen afrontar el coste del suministro por culpa de su situación económica.

Y la segunda moción sería la presentada en el mes de febrero para garantizar un Ayuntamiento laico y la consecuente separación Iglesia-Estado en el día a día de la Corporación. Una moción que, a pesar de no aprobarse, creó un revuelo a nivel nacional considerable porque al periódico de la grapa le dio por imaginar y titular con cierta inventiva, llegando a algo tan absurdo como que en el Pleno se debatiera y se defendiera algo que no se estaba votando ni se proponía: calles de santas y continuidad o no de la Semana Santa, frente a una moción recogida en nuestro programa electoral sobre el laicismo que partidos como Ciudadanos o PSOE también incorporan en su ideario de manera formal. Pero en Sevilla no, en Sevilla ni PSOE, ni Cs, ni PP tuvieron la suficiente valentía como para decir “señores, que no se trata de eso”.

Resultado de imagen de zoido mocion laicaDel Partido Popular, evidentemente, no esperaba nada. Y mucho menos después de que Zoido bajara a la calle para echar más gasolina al fuego y, creyéndose defensor de la Cristiandad contra los paganos, frente a la estatua del rey santo proclamara a los cuatro vientos que Santa Ángela seguirá teniendo su calle porque ellos iban a impedir que las propuestas de los rojos se abrieran paso. Oportunismo, maldad o simple ignorancia… quién sabe, pero el señor ministro en el pecado lleva la penitencia (nunca mejor dicho).

Pero, pese a que el título de esta entrada es “un repaso a 2016 desde Plaza Nueva”, nuestra actividad política ha trascendido las paredes del Ayuntamiento. Reuniones, visitas a asociaciones de vecinos y, también, ponernos en la puerta de un desahucio han sido el día a día de este 2016.

No podemos olvidar la participación en las movilizaciones: manifestaciones y concentraciones que se han ido sucediendo como síntoma de un conflicto que existe, a veces más organizado y otras veces menos, pero que nadie puede dudar que existe. Y nuestro papel en él, como cargos públicos comunistas, no puede quedarse en la mera participación… hemos trabajado para llevar su voz a las instituciones y para extender su conflicto: intérpretes de lenguajes de signos de Canal Sur, Cemusa, Ayesa, Konecta, trabajadoras de los PIM, del programa Zonas, de la Orquesta Sinfónica, de Correos, los colaborades sociales, los trabajadores de la Corchuela, de AENA y de Abengoa, los maestros y maestras en lucha por una educación pública de calidad, los peones del Ayuntamiento… y, seguro, que me olvido de muchos.

También durante 2016 hemos celebrado la primera asamblea de rendición de cuentas de nuestro Grupo Municipal y hemos puesto en marcha la campaña de ‘Ayuntamiento a la calle’ en la que, semanalmente, hemos sacado nuestra oficina a uno de los distritos de la ciudad para atender a las vecinas y vecinos de primera mano.

Un año complicado en lo personal y en lo político (nadie dijo que esto fuera fácil), pero con la enorme satisfacción de haber trabajado para intentar hacer una buena labor en la institución y en la calle. Y seguiremos…

¡Por un año nuevo lleno de ideas, luchas y victorias!

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